1.6.08

LAS FIESTAS DEL PITIC

Cada año desde hace pocos años en esta ciudad donde reina el calor más infernal (después del mismo infierno, claro está) se celebran las llamadas Fiestas del Pitic. Las calles de la parte mona de la ciudad se cierran, hay expendios de cerveza a cada tres pasos, escenarios, carpas, venta de artesanía, más cerveza, comida muchos estantes de comida (con decirles que me comí un kebab, que más bien parecía un percherón con tabule, pero bueeh); cantantes de por aquí y de por allá. Pareciera que uno le pone aleatorio a un ipod, no el mío aclaro, pasamos de Fernando de la Mora a Óscar Chávez, tocó turno a Lila Downs -que alguien le diga que quite de su repertorio esa versión comunista de La Cucaracha- y hoy cerramos -hínquense todos- con Margarita la Diosa de la cumbia. También quesque anduvo Kinki, se presentó Susana Alexander y -vuélvanse a hincar- Ofelia Medina (bueno ella se presenta hoy).

Lo mejor, para variar, fue agarrar la mesita esa en la calle del Está Cabral, con los amigos que iban y venían, los amigos que pasaban y se estacionaban un rato, los encuentros con amigos que hace mucho que no se veían y la gente desconocida a quien viboreamos de pies a cabeza.

El hijo dice que Las Fiestas del Pitic es SU tiempo, porque es la única vez a la año que tiene permiso de andar sin mamá al ladito de acá por allá, tocando base en mi mesa de vez en cuando para perderse otra hora más en los recónditos estantes, pasillos y demás diversiones que ofrecen las susodichas celebraciones. (Volví a casa anoche con un semi-emo de 9 años con pulseras negras hasta el codo, cintonegro de lomás rocker pero sin la actitud pasivoagresivanegativaemotiva que se dice que tienen los emos) (o eso creo, lo revisaré bien al rato).

Hoy, me duelen las piernas, la panza de tanto reírme, la cabeza y me siento cansada... pero aaah cómo me he divertido (diría normalmente,pero lo bailado nadie me lo quita, pero la verdad no bailé).

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