20.12.03

RO POM POM POM (partes favoritas de la navidad)

Estamos viendo una pastorela.
El hijo y yo.
Los pastores van caminando tras un viejito que lleva un palo y en lo alto la Estrella de Belén.
Los pastores cantan.
Cantan el niño del tambor.

Tú también canta, mamá. Dice el de casi cinco.
El camino que lleva a Beléeeeen...

Los pastores llegan al Portal, el niño ya ha nacido. El borrego es una niña que se rasca su traserito. A José le da comezón el bigote y María no ve la hora en que todo acabe.

¿Sabes cuál es mi parte favorita de esa canción? Sí­, dime.
Ro pom pom pom... Ro pom pom pom.


Salimos de la obra. Ro pom pom pom. Hacemos un listado de las partes favoritas de la navidad. El top ten de juanantonio incluye:
-los juguetes
-los juguetes
-el arbolito
-los renos
-la nieve...
chin... no tengo corazón para decirle que ni renos ni nieve pero le sigo escuchando atentamente.
Es mi turno. Tengo problemas patológicos con la navidad pero como este año decidí­ acabar con eso (leer post de los globos) hago mi top con:
-el pavo
-los tamales y el menudo
-los abrazos
-los abrazos
-los invitados

¿y el ro pom pom pom?

claro: ro pom pom pom...

10.12.03

TANTO TAN PRONTO (breviario de acontecimientos generales)

A Jimena, la hija de Regina, ya le están saliendo dientitos.
Juanantonio ya cuenta hasta el 10 en inglés y hasta el 20 en español.
Sylvia ya tiene refrigerador.
Y lo mejor:
Gerónimo ya sabe chiflar...

Hay que enseñarle ahora a tronar sus deditos.

8.12.03

MONEY TALKS (slowly into your ear)

No tengo dinero, aunque mucho que dar (a diferencia de Juan Gabriel)... así que recurrí al viejo truco de solicitar crédito. Pero hoy el Home Depot le dijo de cosas a mi orgullo y vanidad de mujer que paga siempre sus deudas. Que no cumplo los requisitos. Que si tengo dudas marque al 0 1 800 bla bla bla.

Y habrá sido el ciclo lunar o la simple sensiblería que me caracteriza, pero me puse tan triste, tan pero tan triste. Los sueños de una cocina linda y un refri para mi casa se evaporaron.

Momentáneamente, lo sé, lo sé, no se preocupen.
Esto más que un lamento es una crónica del evento.
Sigamos...

Total, mocos en el auricular, Manuel diciéndome palabras bonitas que sólo él, mi hijo con su alcancía de drácula (¿ya les hablé de ella?) ofreciendo monedas de a peso del año del cuete (del año de morelos y pavón, para ser exactos), mamá preparando sopita de fideo y papá preguntándose si su not so nice record crediticio afectó a su benjamina...

Y sylvia toda mocos y sighs...

Pero una siestecita, la lectura sobre la vida de Lucía Joyce, un helado con cobertura de chocolate y almendras, una comedia gringa, mi hijo y mi sobrino, un disco de Placebo, pueden hacerme sentir mejor.

Faith talks.
And knocks from time to time.

RUNNING UP THAT HILL (la sabia Kate)

"If I only could, I'd be running up that hill.
If I only could, I'd be running up that hill."

It doesn't hurt me.
Do you want to feel how it feels?
Do you want to know that it doesn't hurt me?
Do you want to hear about the deal that I'm making?
You, it's you and me.

And if I only could,
I'd make a deal with God,
And I'd get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
Be running up that building.
If I only could, oh...

You don't want to hurt me,
But see how deep the bullet lies.
Unaware I'm tearing you asunder.
Ooh, there is thunder in our hearts.

Is there so much hate for the ones we love?
Tell me, we both matter, don't we?
You, it's you and me.
It's you and me won't be unhappy.

And if I only could,
I'd make a deal with God,
And I'd get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
Be running up that building,
Say, if I only could, oh...

You,
It's you and me,
It's you and me won't be unhappy.

"C'mon, baby, c'mon darling,
Let me steal this moment from you now.
C'mon, angel, c'mon, c'mon, darling,
Let's exchange the experience, oh..."

And if I only could,
I'd make a deal with God,
And I'd get him to swap our places,
Be running up that road,
Be running up that hill,
With no problems.


"If I only could, I'd be running up that hill.
If I only could, I'd be running up that hill."

TRES GLOBOS ROJOS (y uno morado)

And I'm ashamed of running away,
From nothing real...

Kate Bush


Manuel me acompañaría, después de todo me ha acompañado ya en tantas cosas. Y esta era una de esas tareas en las que la compañía es primordial.

Pero el jueves Juanantonio me mostró un dibujo. La hoja mostraba por un lado un árbol de navidad, por el otro, tres globos (dos rojos y uno amarillo) con unas cartas colgadas de un listón. Me platicó que en su kinder unos niños de tercero (del salón amarillo) habían dejado ir unos globos con cartas a Santa. Mi tarea era soltar globos, esto no era una coincidencia y si lo era, venía aderezada de ese curioso sentido del humor que tiene el destino.

Así lo decidí. Juanantonio debía acompañarme a soltar mis fantasmas al tiempo que él soltaba sus deseos navideños. Todo lo colgaríamos en globos con alma de helio.

Compramos tres globos, tres rojos para mí y uno morado para él. A mis globos les puse un listón azul, rosa y rojo respectivamente para los tres fantasmas, que colgué hace mucho a mis hombros. Juanantonio optó por uno dorado, brillante como sus ojos.

Amarramos cartitas y nos lanzamos un baldío donde los niños suelen volar papalotes o jugar beisbol, un lugar lleno de alegria me pareció lo más adecuado. Puse una canción de Kate Bush que he escuchado de toda la vida y que apenas ese día entendí por qué.

Juanantonio dejó ir su globo (un poco apresuradamente un poco por accidente) y luego yo solté uno por uno mis globos, diciendo a mis dentros una despedida ligera y profunda a la vez, agradeciendo, aceptando, cerrando. Se fue un globo, se fue otro y para despedir al último invité a Juanantonio.

Y se fueron. Se fueron flotando en hilera uno tras otro. Lejos. Tan.

Los mirábamos marcharse cuando Juanantonio dijo, me siento triste, ya sé que ya lo dejé volar pero me siento triste. Y de pronto estaba llorando, lágrimas y lágrimas sin control. Por qué lloras, le pregunté y me dijo, no sé, no me acuerdo, no puedo dejar de llorar.

Y yo quise llorar también, soltar lágrimas y lágrimas sin control. Pero se supone que yo soy la adulta. Pero también soy muy honesta. Le admití que también me sentía triste y le dije: ¿te sirve un abrazo? Vamos a darnos un abrazo fuerte, porque somos muy fuertes, un abrazo para que tú y yo pasemos una navidad maravillosa.

Así apretados, así absorbiendo la magia uno del otro me dijo: pero tiene que haber nieve, en navidad, hay nieve. Nos reímos, de nuevo el humor, nuestro humor nos salva de la solemnidad.

Los globos apenas se veían ya, no se tardaron nada en irse, en subir... en hilera allá lejos. Bastaba dejarlos ir. Aceptar su partida. Y yo lo acepté y yo me permití llorar un poco, me sentí extraña y a la vez feliz, conmovida, fuerte. Se fueron, se fueron... y compartir eso con mi hijo fue extraordinario. Él fue a dejar sus deseos yo fui a liberar los míos, aceptando, aprendiendo del pasado y dejándolo ir para moldear mi futuro.

Nuestro futuro.

Y dejé de sentirme avergonzada.

27.11.03

LA NEGRITA (rumbita pa la odet en seis movimientos)

...Y bueno el cuento de la negrita sigue asi:

1)Después de haber viajado tanto
por todo el pais,
regresa a su hermosillo amado
pa´ seguir en la Modelo gritando:
¡Hago diseños frescos con limón!

2)Y si supieran las cosas que pudo ver,
que no se parece a nada
a los sueños de su niñez.
La negrita no comprende
de donde fue que salió el cuento ese,
que en otro lugar todo es mejor...

3) Porque es muy fácil de pensar
que hay que viajar para triunfar,
que aquí­no hay oportunidad,
que en otro lado si la habrá.

4)Y aunque experiencia ella adquirió,
nunca se pudo olvidar,
que su cadera al caminar
lleva el ritmo de la mar.
Que su alma al navegar,
tiene el color del desierto...

5) Por eso un día nublado se regresó
y vio que acá en su ciudad
siempre calentaba el sol,

6)Y cuando alguien le pregunta
de las cosas que aprendió, contesta:
Que viajar, a veces es mejor,
pero amar al sol es lo mejor,
que saberse fuerte es lo mejor...

(versión libre de La Negrita de Café Tacuba)

26.11.03

LA REALIDAD DE BOWIE (he´s got a better way)

Quien ha escuchado a Bowie.
Quien gusta de Bowie.
Quien ha logrado seguir y medianamente comprender su constante (y exhuberante a veces) evolución (musical, visual).
Quien sabe que esa canción que cantaba Nirvana era de él.
Quien sabe que Toni Viscontti y Brian Eno han colaborado con él.
Quien alaba la intensidad de su bajista.
Quien alguna vez ha dicho "let´s dance" o "we can be heroes"...

va a disfrutar ENORMEMENTE su disco Reality.
dicen que ha hecho cosas mejores,
yo digo
esto también es parte de él
y como tal...

va-le-la-pe-na

he dicho.

atte.
una fan

25.11.03

HAPPY (like an ice cream cone in summer)

Hoy me levanté a las cinco a.m. Escuché clocks de coldplay mientras me bañaba-vestía-arreglaba.
Me tomé un chocolatito tibio.
Me comí una pera en el camino.
Llegué a clase.
Clase amena. Última clase del semestre.
Vimos The fight club.
Trompones y moretones sobre dos chicos guapos.
El peinado de Marla (la bonham-carter).

En el Mensajero mencontré a Natalia.
En mi correo un cuento simpático de Manuel.
En el blog un post bien elocuente de la Abril.

Un alumno me regaló m&m´s con peanuts.
Comí taquitos de camarón.
Me tomé una Pepsi.

Hoy.
Soy feliz.

24.11.03

NOTAS SOBRE SAMUEL ( el abuelo zéleny)

Quería tan sólo decir:
“Éstos son los que me heredaron
el cabello castaño..."
Silvia Molina

― Samuel murió, ¿sabes? El verano pasado. Pensé en llamarles, a ti y a tu madre, pero ¿qué podía decirles? ¿qué podían hacer? ¿venir al funeral de alguien que apenas estuvo en sus vidas? Lo siento mucho, decidí por ustedes.
Casi perdí el monólogo de Adela desde la primera línea Samuel murió, ¿sabes? Pensaba en que apenas el día anterior había marcado a su casa, colgué pensando que habrían salido, sí, salido de paseo. Apenas unos días antes había escrito mis notas sobre lo que hablaría con él. Y, lo peor, hacía apenas unos años que le conocí. Samuel murió, ¿sabes? Mi abuelo murió, ¿sabes? Y yo, aterrada, no pude más que enredar una y otra vez el cable del teléfono en mi dedo índice. Traté de seguir el hilo de Adela, mi tía.

El DF siempre ha sido como un segundo hogar para mí, para mis historias. Ítaca. Desde que recuerdo, cada año lo visitábamos. Cada año me convertía en una más de sus habitantes temporales. Ese año era distinto. Llegué sola. Y no de vacaciones. Fui a trabajar, para mi tesis, para mis historias, para mí. Tenía la idea de que para estar bien, finalmente bien, debía echar de una buena vez todas esas preguntas que agobiaban mi organismo. No. No se trataba de las respuestas, de encontrar respuestas. El objetivo era plantear las preguntas, sacarlas a flote... Todo ese cúmulo de dudas que me habitaba desde que la memoria es memoria. Dudas que no eran habitantes temporales ni efímeras. Mis dudas eran inquilinas inamovibles. Me pertenecían, eran ya parte de mí. Caminaban conmigo.

No me gustaba. No me gustaba lo que veía en mis manos, en mis ojos, en mis palabras. Y pensaba que debía resolver ese misterio del pasado, que conocer esas verdades familiares que todos desconocemos me resolvería el presente, mi presente. Y el futuro, mi futuro. Como si el futuro dependiera del pasado de otros.

Samuel era mi pasado. Samuel era mi abuelo. El abuelo que nunca estuvo porque nunca fue. Yo no tengo un pasado de visitas a los abuelos, de navidades con los abuelos, de regalos de los abuelos. En ambos lados de mi familia no hay abuelos. El destino nos negó la posibilidad de decorar el árbol con ellos cada año.

Y mi madre decidió forjar su presente y su futuro en la creación de una familia, su familia. Y mi madre canceló a su papá. Nos canceló al abuelo. O el abuelo la canceló a ella. No lo sé. Sólo sé que le tomó (me tomó) muchos años convencerla de llevarme a verlo. Convencerla de decirme que él se volvió a casar, que tenía dos hijas: Adela y Patricia. Y una casa, una casa en Tlalpan.

Y estuve en su casa. Y nos mirábamos el uno al otro ¿queriendo buscar rasgos cercanos? Y hablamos. Y él no caminaba. Y yo no podía ni abrazarlo ni decirle abuelo.

Y luego, escribí Zapatos.
Y luego, mi vida se complicó y decidí que sólo hablando con él entendería.

Pero Samuel había muerto y, como la canción, me lo dijo Adela.
En ese instante, mientras la dulce voz de mi tía confortaba mi silencio, sabía que se había perdido algo, que había una historia que nunca nadie podría contarme, porque nunca nadie había querido saberla.

Hay historias que de tanto no contarse, desaparecen.

Aceptarlo me tomó años. Muchos.
Yo no quería saber de quién heredé mi cabello, mis manos, mis ojos. Yo quería saber de quién saqué la voz, las palabras, el extraño binomio ese de debilidad y fortaleza, de necedad y ligereza. Quería saber por qué mi vida era esta.

Y, entonces, como no había forma de saberlo. Escribí todas mis preguntas en mi libreta y la cerré. Decidí vivir mi presente, mi futuro, como si fuera algo míosólomío.

Y entonces, como no había historias, me puse a escribirlas.

Y, desde entonces, no he dejado de hacerlo.

Samuel murió, ¿saben? y como no está aquí: Escribo lo que quiero y sé que lo que sucede, sucede porque así lo quise yo. Esta, soy yo.


Esto, escribo yo.

PASILLOS, BALCONES Y VENTANAS ( Nat's home)

Natalia ha escrito.
Natalia me ha enviado un maravilloso recorrido por su casa.
Su nueva casa.
El lugar donde habita desde hace unos cuantos meses.
El hogar que ha creado en esa ciudad que es su nuevo hogar.

Pasillos, balcones, ventanas, tina de baño, tapete, futón...
Cada uno me dice, me grita: soy feliz! este lugar es mío!

Y Natalia de seguro extraña la gallina pinta de Doña Panchita.
Y Natalia a veces ha de pensar en su gran casa sobre la Heriberto Aja.
Y Natalia quizás piense en todo lo que vivió ahí.

Sin embargo.
Su vida es ahora, otra.
Y guarda esa casa grande en los rincones de este nuevo lugar.
En sus manos.
En su alma.

Natalia ha construido algo.
Qué feliz soy.

22.11.03

DID I MISS SOMETHING HERE? (define la palabra pareja, por favor)

La historia de siempre.

Chica conoce a chico.
Chico flirtea con chica (o al revés)
Chico y chica intercambian teléfonos (o e mails)
Chico escribe a chica (o al revés).

Chico y chica comienzan algo (algo, if you know what i mean...)
Chico y chica aprenden cómo besarse, abrazarse, hacerse, el uno al otro.
Chico y chica se besan, se abrazan, se hacen, el uno al otro.

Chico y chica están, son.

Chica tiene problemas con chico.
Chica dice a chico, este es el fin (o algo así).
Chico habla de Clemencia.
Chica alega Autonomía.


Llamadas.
E mails.
Reuniones para hablar de esto (esto, sí, esto).
Discusiones.
Despedidas precipitadas.

Y luego...
Flores, sí, siempre hay flores del tamaño del lío.
Tarjetas, sí, siempre hay tarjetas con la profundidad del lío.
Citas en cafés.
Camisetas que dicen Give me a chance.
Suéteres lilas ceñidos al cuerpo.
Roce de manos.
Sonrisas.
Múltiples What if...

Pero ese mismo día...
¿Salimos?
Es que... ya tengo planes.
¿Con quién?
Oh, Clemencia...


Chico sale con otra chica (es una amiga, sólo una amiga)
Chica acude al budismo zen para no partirle la nariz en tres.

Un carro vuela por la ciudad bajo el ritmo de Peligroso Pop.
Chica se pregunta: Did I miss something here? y se acuerda de su amiga que le pidió hace dos días una definición de la palabra pareja.
Chica se repite su respuesta: soy la persona menos indicada... yo no sé de parejas

19.11.03

¿QUIERE BAILAR? (porque el mariachi loco, sí­)

Hoy bailé el mariachi loco...
El mariachi loco querí­a bailar.

Un niño de 4 años me invitó a la fiesta de su escuela.
Nadie dice que no a una galantería así­.

Y bailé.
Quise bailar el mariachi loco, quise bailar el mariachi loco...
para pa pa pa pa pa pa pa pá¡

18.11.03

COFFEE'S ADDICTION (confesiones de una bebedora peligrosa)

Café.
Una taza diaria cada mañana desde hace 3 o 4 años.
Café.
Su aroma, su tibieza.


Pero Sylvia es necia. Sylvia es terca. Sylvia quiso jugar a los dados con la existencia y con su joven adicción a la cafeína.

Semana uno: Con jactancia respondía: ¿por qué dejé el café? porque sé que puedo, porque aunque sea una taza al día no debe ser bueno.

Semana dos: Sí, el café quita el sueño y te despierta pero mi organismo se las arreglará para que salgamos adelante.

Semana tres: Ténganme paciencia es que recién he dejado el café y es difícil saber dónde tengo la cabeza.

Semana cuatro: Estoy en finales, hombre media tacita y ya, no pasa nada... es sólo para no quedarme dormida y armarla bien...

Semana cinco: Café, café, ¡quiero café!

Y pienso en mi madre. Mi doña Silvia que en repetidas ocasiones hace sus acuerdos con el destino, con Dios o alguien parecido y deja el café como una manda... para pedir favores, pedir bendiciones para nosotros sus hijos: que se entorpecen en sus relaciones con el café, el alcohol, el trabajo y el islam... (respectivamente).

14.11.03

FIU FIU FIIUUUUU (fernanda que no puede silbar)

Fernanda tendrá un poco más de 4 años.

Tiene su cabello largo. Se le peina con coletas de cada lado.
Usa faldas y no pantalones. Le han dicho que los pantalones son de niños y los vestidos de niñas pero que con vestidos las niñas no se pueden meter al túnel-gusano. Y a ella le gusta el túnel-gusano.

Es linda.

Esta mañana bajó muy contenta de su carro. Es viernes, después de todo.
En la puerta del kinder todos esperábamos que la maestra nos abriera la reja. Fernanda feliz: fiu fiu fiuuuu... me pregunto si acaba de aprender a chiflar... fiu fiu fiuuuu... se ve tan linda con su boquita en punta, dando vueltas de aquí a allá con sus manos dentro de las bolsas de su jumper rosa. Mallas blancas. Fiu fiu fiuuuu... su silbidito es divino, me pregunto a cuantos otros también los pone de buen humor. Fiu fiu fiuuuuu... ¡Deja de chiflar, Fernanda!

Fiu.

Es su mamá.
Todos tuvimos miedo.

Fernanda la mira, su boca en piquito es ahora una línea recta. Larga. Silenciosa.

El silencio.

A Fernanda le está prohibido chiflar. Me pregunto si:

1) toda la mañana ha estado chiflando y eso ha colmado a su mamá
2) su mamá piensa que chiflar es malo, una falta de respeto, o algo así
3) las niñas, entonces, no deben usar pantalones ni chiflar, punto.


La maestra abre la reja, los niños entran, los besos las despedidas, los nosvemosalasdoceprecioso.

Y luego.

Todos los que estamos ahí nos vamos tristes, tristísimos.

Pensando en el fiu fiu fiuuuuu de Fernanda.

A Fernanda no la dejan silbar. Sniff, sniff.

12.11.03

EL CABELLO DE ALEJANDRO (larga admiracion)

Alejandro es mi hermano mayor.
Nació en 1962, 11 agnos antes que yo.
Es cancer.
Tiene un bello y redondo lunar oscuro en su mejilla... ¿izquierda?
Tiene ojos zéleny y nariz aguilar, ¿o es al revés?
Es comunicoantropofotogramusipoeta.

Trabaja en un castillo, dice su hijo.

Y tiene el cabello largo. Larguísimo. Desde que recuerdo lo tiene largo. Desde que recuerdo la gente lo mira. Desde que recuerdo niños y grandes abren sus ojos más de lo normal para observarlo. Desde que recuerdo mis amigos siempre me han preguntado con cara de Wow: ¿qué onda con tu hermano? ¿por qué tiene el cabello largo?

Los niños lo admiran.

Los hombres lo miran sintiendo "algo parecido a la envidia". Como si Alejandro, no sé... como si él sí.

Mi hermano, tiene algo que ninguno de nosotros tenemos. Algo suave, algo más admirable que su cabello.

Aunque no sé exactamente qué es.

11.11.03

UNA NO HABLA DE ESTO (un poco sobre los silencios)

Una se calla.
Una no dice nada cuando papá y mamá pelean y apenas se tienen 5 años.
Una no habla sobre la soledad de los 7 años.
Una no opina cuando los padres dicen estamos juntos por ti.
Una no pregunta a mamá por qué grita ni a papá por qué calla.
Una no dice a sus amigos que no tiene abuelos y que sus abuelas murieron jóvenes.
Una disfruta pasarse horas bajo el agua de la regadera. O dibujando bajo el sauce llorón del patio familiar.
Una calla.

Una no le confiesa al compañero de mesabanco, con quien discute la mayor parte del tiempo, que sus ojos son los más bellos.
Una no dice a la maestra, que es también la mamá, que no quiere bailar con el resto del grupo.

Una no sabe qué hacer después de que, una buena mañana, amanece y no es niña y sin embargo lo es.
Una lee El Retrato de Dorian Grey a escondidas.
Una conoce a otra que leyó Demian a escondidas y ambas intercambian libros.

Una toma libros del librero de la sala.

Una oye a Pink Floyd y no sabe por qué, pero le gusta.
Una se graba la imagen esa del triángulo cruzado por un arcoiris. O algo así.
Una no se lo platica a sus amigas con quienes escucha Flans.

Una no sabe qué estudiar.
Una viaja.
Una decide.
Una se equivoca.
Una trabaja, algo hay que hacer, se dice.
Una da clases a los 18 años y nadie la toma en serio.
Una decide. Otra vez.
Una se inscribe en la Universidad y saca feliz sus primeras fotocopias para leer, pues su padre ha dicho que él no le comprará libros para esa carrera.
Una, calla.
Una, ignora.
Una saca copias.

Una conoce a uno.
Uno se enamora de una. Una se enamora de uno.
Una y uno se convierten en Unos. Por un tiempo.

Una sobrevive la universidad con café, coca-cola, tostitos, canciones de Kate Bush y REM, novelas latinoamericanas y cuentos norteamericanos.
Una compra discos.
Una escribe.
Una compra libros.
Una deja que los años pasen entre cuentos, ensayitos, viajes, abrazos, gritos, risas, olvidos, encantos y desencantos.
Pero una, pocas veces habla de esto.

Una no habla de su hermana que ya no está.
Una no habla de su hermano que tampoco.

Una no habla de todo esto.
Una vive con todo esto, primero a regañadientes y luego como si fuera un tatuaje hermoso que le ha hecho un tipo barbón, que escucha a Metallica. Una acaricia su tatuaje, lo observa, lo muestra a pocos y lo atesora para ella.

Una, no habla de esto.

Una, sin más, escribe de esto.

8.11.03

HISTORIA DE MI VIDA PRIVADA (compras en la papeleria y reflexion en un chevy) (otro post sin acentos)

"Es que simplemente cuando leo necesito subrayar, hacer mis anotaciones, hacer el texto mi­o..."

No se como he compartido esta mi mania con la muchacha que me atiende en la papeleri­a. Quiza me siento apenada de tenerla fotocopiando mas de 60 paginas del enorme quinto volumen de Historia de la Vida Privada, y quiero explicarle que tengo razones (de peso para mi) para hacerlo. Ella sonri­e, como si hubiera comprendido, como si ella tambien alguna vez hubiera tenido necesidad de hacer algo suyo. Dudo que subraye algo en la revista TV Notas que estaba leyendo antes de que yo entrara y que dejo a un lado de la caja registradora. Dudo que subraye algo en el cuaderno de ingresos y egresos que descansa del otro lado del telefono.

Pero.

Seguramente ha subrayado algo en su vida para hacerlo suyo.
Seguramente ha querido hacer suyo un cuaderno y puso su nombre en todas partes.
Seguramente escribe el nombre de su novio (Pepe o Luis) en cualquier esquinita de papel para hacerlo suyo.

Y me entiende.

Su gesto es otro, continua sacando mis fotocopias y me dice: "Que gruesa la portada, que fino el papel! Es como de libro viejo, es muy viejo?" Detiene su labor para observarlo detenidamente, la observo tocar la textura del forro. Le digo que no, que cuando mucho es de los 90's... y como si creyera que así lo resuelvo todo le digo: "Es un libro de Historia". "Ahhh!", me responde asintiendo como si asi­ se le resolviera todo el misterio.

Pense que todo quedari­a alli­, haci­a mentalmente mi lista de pendientes:
a) comprar papel contact para forrar el libro de ingles de juanantonio
b) comprar un marcatextos amarillo (los otros colores me dan risa)
c) ir a la tienda natu...

"Para que lo esta leyendo? esta suave? por que dice campus guadalajara?"

Me sorprendo y la sorprendo. Le platico de la vida privada y publica de los franceses, le platico de mi deseo de escribir sobre eso para una tarea, de la necesidad de pedirlo a guadalajara pues es un libro imposible de encontrar aqui­... y de pronto ella y yo estamos observando las fotos del libro, le explico un poco sobre las esculturas de Segal, de los contrastes entre las salas de una familia de clase alta y las puertas abiertas de una familia de clase baja.

Ella sonrÃie recargada en la fotocopiadora. Luego pega un brinco y me dice "aay, tus copias". Nos rei­mos. Ella sigue con lo suyo y yo busco mi marcatextos pensando en las pocas oportunidades que a veces tengo de compartir mi vida privada. Quisiera preguntarle a ella, que hace cuando no esta aqui­ atendiendo al publico, como atiende su vida privada... como hace su vida suya...

Le pago, le doy las gracias y nos despedimos amablemente.

Me subo al carro.
Escucho absolution, de Muse. Quiero guardar este momento, subrayarlo, hacerlo mi­o. Escribo anotaciones al margen, mi percepcion de lo que acaba de ocurrir, de lo que se me acaba de ocurrir.

A veces pienso que estoy mas sensible a las historias que a la historia... y no se que hago estudiando historia y a la vez me pregunto por que no estudie antes historia.

Es la historia de mi vida.
Y no es privada.

7.11.03

SAY, SAY, SAY (en la carretera)

Los martes y los jueves son cansados, cansadotes, cansadísimos-dísimos... Mi primera clase es a las 7 de la mañana, lo cual implica que debo levantarme a las 5, lo cual implica que siempre me doy 5 minutos más y luego otros 5 minutos más y de pronto: ¡apenas tengo tiempo para bañarme, vestirme, hacerme mi cola de caballo, arreglarme!

Del desayuno mejor no hablamos.

Y me lanzo.

El largo camino al cerro tecnológico.

Entre bostezo y bostezo lo admito: Me gusta hacer este viaje diariamente. Así, solita, con mi música (yeah, yeah, yeah!) a todo volumen. Con el sol que comienza a salir (esa luz gorda, amarilla y bestialemente bella), con el frío en las manos (¡ya hace frío aquí!), con los labios resecos (amanezco siempre con los labios resecos), con el olor a mi té de cada día (¿ya les dije que dejé el café?).

Entre bostezo y bostezo pienso: qué hice ayer, qué voy a hacer hoy, me siento tan bien, me gusta lo que me puse, oh, no limpié el zapato izquierdo, cómo me gustaría tener un anillo de plata con piedra azul, esos chavos que venden periódico tiene frío o si no ¿por qué bailan en la esquina?

Entre bostezo y bostezo: digo digo digo, lo que siento en ese instante porque nadie mescucha, lo que deseo en ese instante porque nadie me va a decir que no, uso the ch word sin temor a que el más pequeño la repita por todo el kinder John Locke (kinder yoko ono entre nosotros). Digo, me digo, que el mundo es mío, que ese sol que está a punto de cegarme es mío también... digo, me digo, que necesito dejarme de chingaderas y volver a tomar café... digo, me digo, la manda es hasta diciembre aguanta sylvia aguanta... digo, me digo, que soy feliz.

Soy feliz cuando viajo en carretera. En mi carretera, en mi carro, con mi vaso térmico de té entre mis piernas y escuchando la música que forma parte de mí.

4.11.03

LAS MUJERES SON EXTRATERRESTRES (dicen los hombres menores de 6 agnos)(blog sin acentos ni tildes)

La hermana de M tiene una interesante teoria. Los papas le dicen a las mamas voy a llevar a los ninos al McDonalds mientras tu trabajas-descansas-loquesea. Las mamas, felices y orgullosas por tan bello gesto. Los papis, sonrien maliciosamente pues su unico objetivo no es que los ninos se divierten o que las madres se desagobien. No. Su objetivo: observar el amplio menu de traseros de las mamis que van a desempolvar el aburrimiento de sus hijos a ese mismo lugar.

Pienso en eso y me da risa. Hombres y Mujeres, que lio.

Y mientras medito sobre esa y otras teorias escucho a la gente menuda que yo he llevado a divertir: Tu corre por alli y espialas, yo me quedo aqui, cuidando la base, pero ten cuidado son extraterrestres. Es Geronimo dando instrucciones a Juanantonio, que obedece de inmediato. Estos dos hombres con quienes convivo casi a diario son tan infantiles.

El duo dinamico se ha partido en dos, acechan cada uno desde su esquina y no lo soporto mas, le pregunto a quien considero el jefe de la mision: quienes son extraterrestres?, este flaquito muestra sus palmas y me dice nodeando la cabeza: aaay tia, pues las mujeres... con un tono de obviedad que me hace sentir que he preguntado de que color tiene el pelo ronald (mcdonald). Me sonrojo un poco mientras el se agazapa tras un arbol de plastico.

Me quedo sentadita en mi mesa. Leyeron las mujeres son de venus y los hombres son de marte o que? ?Hay edicion infantil o que? Como es que los ninos...? tan pronto se separan los mundos de ninos y ninas? Juanantonio interrumpe mis cuestionamientos, viene por refuerzos, un traguito de soda y un beso de mam?. No lo soporto m?s y le pregunto: tambien yo soy extraterrestre? a lo que responde: aaay mama, solo es un juevo (sic).

Ohhh

Es un juevo (sic) solo un juevo (sic)... Nada de que peocuparse (sic). Por el momento estos ninos no se interesan en verle el trasero a nadie, quiza en todo caso en dispararle con sus drayos (sic) laser ficticios a los traseros de las ninas...

Solo eso.



Pod ahoda (sic).





2.11.03

EL LUGAR EN QUE LA MUJER SE ACEPTA A SÍ MISMA (la lectura, divino tesoro)

¿No te ha pasado que estás viendo libros y te encuentras una y otra vez por semanas, meses, casi años con la portada de una novela que te roba, te atrapa? ¿No te ha pasado que dices la voy a comprar, la voy a comprar y por una u otra no lo haces? ¿No te ha pasado que, tentada a cada rato, evitas averiguar más sobre ella, en la red o con los amigos?

Y un día.
La Biblioteca de tu escuela la adquiere (ji ji, a petición tuya, para un trabajo, argumentas). Y feliz, con tu credencial de profesora de cátedra la sacas un viernes.

Y el domingo.
El domingo.

Devoras, devoras las páginas y te encuentras con una narrativa que te roba, te atrapa, te deja sin aliento, sin ganas de bajar a comer o ponerle play otra vez a tu disc player. Te encuentras con una historia, con unas palabras que quieres robar, atrapar, adoptar como tu aliento. Y observas una y otra vez la portada entre página y página, y te choca que el libro no sea tuyo porque no puedes subrayar lo que más te gusta.

Nadie me verá llorar hace que todos, en mi casa, me vean gozar... y entienden y no interrumpen (mas que para amararle el zapato del niño de 4 o prepararle la leche al sobrino de 5).

No la he terminado pero.
De hoy no pasa.
Porque soy la lectora que se acepta a sí misma.

gracias cristina, gracias whoever and wherever you are...

30.10.03

LAS MUJERES SON EXTRATERRESTRES (dicen los hombres menores de 6 años)

La hermana de M tiene una interesante teoría. Los papás le dicen a las mamás voy a llevar a los niños al McDonalds mientras tu trabajas-descansas-loquesea. Las mamás, felices y orgullosas por tan bello gesto. Los papás, sonríen maliciosamente pues su único objetivo no es que los niños se divierten o que las madres se desagobien. No. Su objetivo: observar el amplio menú de traseros de las mamás que van a desempolvar el aburrimiento de sus hijos a ese mismo lugar.

Pienso en eso y me da risa. Hombres y Mujeres, qué lío.

Y mientras medito sobre esa y otras teorías escucho a la gente menuda que yo he llevado a divertir: Tú corre por allá y espíalas, yo me quedo aquí, cuidando la base, pero ten cuidado son extraterrestres. Es Gerónimo dando instrucciones a Juanantonio, que obedece de inmediato.

El dúo dinámico se ha partido en dos, acechan cada uno desde su esquina y no lo soporto más, le pregunto a quien considero el jefe de la misión: ¿quiénes son extraterrestres?, este flaquito muestra sus palmas y me dice nodeando la cabeza: aaay tía, pues las mujeres... con un tono de obviedad que me hace sentir que he preguntado de qué color tiene el pelo ronald (mcdonald). Me sonrojo un poco mientras él se agazapa tras un árbol de plástico.

Me quedo sentadita en mi mesa. ¿Leyeron las mujeres son de venus y los hombres son de marte o qué? ¿Hay edición infantil o qué? ¿Cómo es que los niños...? los niños, las niñas, ¡tan pronto se separan los mundos? Juanantonio interrumpe mis cuestionamientos, viene por refuerzos, un traguito de soda y un beso de mamá. No lo soporto más y le pregunto: ¿también yo soy extraterrestre? a lo que responde: aaay mamá, sólo es un juevo (sic).

Ohhh

Es un juevo (sic) sólo un juevo (sic)... Nada de qué peocuparse (sic). Por el momento estos niños no se interesan en verle el trasero a nadie, quizá en todo caso en dispararle con sus drayos (sic) láser ficticios a los traseros de las niñas...

Sólo eso.

Por el momento.

Pod ahoda (sic).





24.10.03

MORE THAN THIS (un modo de saberlo)

Maybe I'm learning
Why the sea on the tide
Has no way of turning

Brian Ferry

Hay momentos en que uno sabe que no hay forma de saber. No la hay. Parece que no la hay.

Me miro en el espejo. Observo mi rostro. Para saber. Encuentro que mi ojoceja derecho está un poco más abajo que el ojoceja izquierdo. No, no soy un adefesio, es algo casi imperceptible. Yo lo veo. Yo lo sé. Tengo semanas tomando fotos de mi rostro. Comienza a gustarme. No es que sea bello, es que... es mío. Yo lo sé.

Cierro los ojos y repito mi nombre. No Sylvia. Sino: Sylvia Faviola Aguilar Zéleny. Sí, mi segundo nombre es Faviola. Pocos lo saben. Poco lo digo. No me gustaba. Y de pronto, ya no me duele la panza cuando lo menciono.

Quizá es que esté aprendiendo, como dice Brian. Quizá es que estoy entendiendo por qué sylviafaviola adentro de sylviafaviola has no way of turning.

Y me siento tranquila casifeliz.
Soy algo más.


23.10.03

PORQUE SÍ

Mi amiga Abril se cambió de casa. Se cansó de las cuatro paredes de su blog y habita ahora en otras cuatro paredes de otro blog.

Le preguntan ¿por qué? y dice porque sí.

¿Porque sí?

Interesante respuesta. Vale meditarla: ¡porque sí! ¿por qué no podemos siempresiempre contestar eso?

¿por qué hiciste eso? porque sí
¿por qué no hiciste eso? porque sí

¿porque eres así?

¡PORQUE SÍ!, ¡¡PORQUE SÍ...!!

22.10.03

NATALIA Y LAS BELLOTAS (memoria de un viaje)

Éramos cinco mujeres en un carro color plata. Cruzaríamos la línea que divide a Sonora de Arizona, que divide al VH del Target, al Café Combate del Folger´s. Aquellas dos en los asientos de adelante iban de lo más cómodas. Las tres que íbamos atrás éramos los tatuajes de la una, de la otra y de la otra. Apretaditas apretaditas.

Vimos Santa Anna, Magdalena, Imuris, Nogales y Tucsón a través de las ventanillas. Tomamos café, tomamos notas. Visitamos Malls, visitamos malls (gastar era un lujo). Comimos, dormimos.

De vuelta a casa.

Y mientras tres hablaban de jefes, aguinaldos, novios y maquillaje. Natalia y yo hablábamos del mundo, de la magia, del destino, de las casualidades que no son casualidades y de todo ese montón de cosas que a veces nos separan del montón de cosas. Sonrientes. Entonces comenzó.

Los pistaches, los cheetos y la coca-cola de vainilla no podían separar a Natalia de su ENORME deseo de bellotas.

Bellotas, bellotas, bellotas.

Natalia quería bellotas.

Bellotas, bellotas, bellotas.

Parecía el coro de una canción infantil. Y a mí ya me parecía necedad. Y a mí ya me parecía absurdo. ¿Bellotas? Es más fácil abrir un pistache que una bellota, y tan pequeñitas y tan amargas y tan... Su respuesta: Quiero bellotas, bellotas, bellotas.

Entrando a Magdalena, niños y niñas ofrecen bolsas de bellotas a quien se deje (antes y después del tope). Natalia pasa por encima de mí con un billete, saca su mano por la ventana. Rápido intercambio de dinero por bellotas.

Ahhh, bellotas, bellotas, bellotas.

Se come una. Se come dos. Se come tres.
Nadie le pide. A nadie le ofrece.

Me pregunto si yo he estado equivocada todo este tiempo y ese recuerdo de las bellotas como una semilla pequeña y amarga es el resultado de una bellota que casualmente estaba amarga.

¿Me das una?

Ptt ptt ptt. Las bellotas son amargas. No entiendo, le digo, nomás no entiendo por qué te gustan las bellotas.

Y la magia de la memoria nos envuelve.

Natalia comparte un recuerdo de infancia que involucra estar sentada en la rama de un árbol comiendo bellotas y gozando del paisaje. Disfrutando su infancia, su árbol y sus bellotas. Natalia saca de esa semilla (pequeña y amarga) un instante pleno de vida, grande y dulce.

Bellotas, bellotas, bellotas.


21.10.03

WHERE IN THE WORLD (do you write, sylvia?)

El lugar donde escribo no es una maravillosa habitación con cuadros de Remedios Varo o de Leonora Carrington. Tampoco tiene libreros de cedro que van del piso al techo en tres de mis paredes. Mi escritorio no es de madera ni amplio, ni cómodo. No estoy frente a un gran ventanal que me ofrece la vista de un jardín con nomeolvides.

No.
Si me preguntan donde escribo, digo la verdad. Escribo en una computadora que es más lenta que yo. Escribo sobre un escritorio de metal al que le faltan partes. Tan, pero tan, angosto que apenas caben el teclado, la lámpara, el teléfono, el mouse, un libro o un cuaderno, un lapiz, un vaso y mis manos. Somos demasiados habitantes aquí. Nos empujamos, defendemos nuestro sitio a capa y espada.

La ventana no es grande y no está frente a mí sino a un costado, casi a mis espaldas. Me gusta asomarme de vez en cuando aunque la vista nunca ha cambiado, si acaso el niño que a veces juega del otro lado ha crecido unos cuantos centímetros desde el mes pasado. Tengo una lámpara vieja que me ilumina de vez en cuando y se empolva con frecuencia. Hay un teléfono que detesto porque ocupa mucho espacio y suena todo el día.

Y siempre hay cosas que no pertenecen aquí.

No es el lugar más cómodo de esta casa, está situado en la sala comunitaria de T.V. donde, of course, todo mundo despliega su conchudez y se posesiona del control remoto y sube el volumen como si fuera lo único que hacer con su dedo índice.

Gracias a Dios existen los audífonos. Con ellos logro abstraerme del espacio doméstico. Claro que por eso, lo mío, mis historias, mis blogs, mis correos, mis cariños, sólo caben de noche. Cuando el silencio reina, cuando nadie viene a preguntarme qué vamos a cenar o si ya pagué el agua o la luz, a qué horas vengo mañana, si ya comí algo, si estoy segura que ya comí algo porque no me vieron comer y con tanto trabajo... (mis hábitos alimenticios son la preocupación general de este hogar).

Este es mi lugar en el mundo. Nada fashion. Nada cool. Ni mío por completo. Pero desde aquí escribo, bien o mal, pero escribo.


16.10.03

ASÍ HABLABA HAKUNA MATATA (sabias palabras de dos filósofos)

A veces me siento agobiada, nunca faltan motivos. Que si sueldos pequeñitos para deudas grandototas. Que si mucho que estudiar. Que si mucho que calificar. Que si al carro le falta afinación. Que si a la dueña del carro también. Que si a la dueña del carro no le alcanza para la afinación del carro ni para la suya propia de ella. Que si esto, que si lo otro... y me preocupo. Me preocupo. Me preocupo. Me muerdo las uñas, arrastro los pies, me jalo el cabello, me trueno los dedos...

Pero abro mi cajón del self-support y recuerdo que para esos momentos de angustia, nada como una buena dosis de Heavy Philosophy, el buen Nietzsche, que dice:

"Todavía esta abierta la tierra a las almas grandes. Todavía están desiertos muchos asientos de solitarios donde sopla la brisa de mares tranquilos. Todavía está abierta a las almas grandes una vida libre."

Leo eso y me siento bien. Me imagino una puertota que, abierta, muestra una tierra para almas grandes (de todos los colores). Me imagino sentada, ojos cerrados, limonada en mano ( o una coronita) con la brisa de mares tranquilos acariciando mis cachetes de durazno. Y me digo: Así habló Zaratustra, sí señor. Y me hace feliz pensar que realmente existe una vida libre. Y que puedo ser un alma grande.

Suspiro.
Luego.

Avanzo un poco más. Ahora, una dosis Light philosopy. Cierro los ojos y cedo la palabra a otro viejo sabio, el buen Timón que dice:

"Hakuna Matata... una forma de ser.
Hakuna Matata... nada que... temer.
Sin preocuparse es como hay que vivir
a vivir asi yo aquí aprendí
Hakuna Matata".

Y muevo mis piecitos, digo, hakuna-matata, hakuna-matata,hakuna-matata. Y las preocupaciones desaparecen (aún cuando las deudas prevalecen). Y los miedos se desvanecen (aún cuando el carro siga desafinado).

Imagino mi alma libre, acariciada por la brisa de un mar tranquilo y digo: Así habló Hakuna Matata...

9.10.03

LA CIUDAD DEL SOL (presa de los coqueteos climatológicos)

Le dicen la Ciudad del Sol. Lindo modo de llamar a un lugar donde siempre hace un pinche calorón. Lindo modo de llamar a un lugar donde odias a todo, todo, el que (o lo que) se te ponga enfrente entre las 12 y las 5 de la tarde.

Es una ciudad ombligo. Enmedio del estado. Entre el mar y la frontera, entre el mar y la montaña, entre azul y buenas días. No sé si es la playa, la frontera, el azul, los buenos días o el ombligo, pero todo mundo, todo, quiere estar aquí:virus de meningitis o conjuntivitis, gringos, defeños, oaxaqueños, panameños, cubanos, chicanos, huracanes, tormentas; tormentas que se convierten en huracanes o huracanes que se convierten en tormentas.

Y la Ciudad del Sol se pone nerviosa.

Porque la visitan, de muy mal modo, huracanes y tormentas que quieren llevarse el verano que nomás no quiere irse (no entiende que las visitas a los tres meses nos apestan). Y el verano se aferra, clava sus uñitas en los límites de la ciudad y no se va, no se va.

No se quiere ir.

Qué difícil es entender el amor que siente por nosotros ese sol y ese calor suyo que abraza y broncea nuestros brazos, rostros y piernas cada día. Qué difícil es comprender su abrazo cálido, cálido, cálido.

Me doy cuenta de que cuando no sabemos amar o recibir amor lo más fácil es mentar la madre. Y así, igualito, le mentamos la madre al calor cada que podemos. Aunque él nos ame. Pero ya se va, no quiere pero se va, lo sé, lo sabemos, por las nubes grises que decoran el cielo desde ayer.

El verano se marcha y el otoño, el bello otoño aparece. ¿Qué tan claras son las estaciones en las otras ciudades? Aquí, se dice que sólo hay de dos sopas: inverno y verano, pero exageran, el otoño es tan bello como la primavera, aún cuando duren tan poco.

Pero nada como el amor del verano, fiel, constante, cálido.

6.10.03

LIFE'S FILTHY LESSON (nobody says hi)

Yo no sé qué %$#/ trabajo le cuesta a la gente ser amable.No lo entiendo, nomás no. Le cedes el paso a alguien: silencio. Recoges un tomate que se le cayó a una doña: silencio. Le haces un favor a tu vecino: silencio. Le entregas un reporte a tu jefe: silencio. Le dices buenos días a los papás de los otros niños del kinder: silencio.

Miren, no pido tanto, ni siquiera se trata de leer el prólogo del Manual de Carreño. Tan sólo decir gracias, de nada, con permiso, buenosdíasbuenastardesbuenasnoches, disculpe o cualquier otra palabrita por el estilo que puede hacerlo sentir bien a uno.

Me acuerdo cuando en la escuela me decían que si civilización y barbarie y las hilachas... HI LA CHAS, la barbarie no se ha ido, está aquí, habita junto a nosotros, se pasa los semáforos, te gana los lugares en los estacionamientos, se tropieza contigo y hasta se enoja, está en todospinchislados, everywhere my dears.

Pero en mi corazoncito hay una esperanza, por pequeña que esta sea, de que un buen día alguien se tomará la molestia de saludarme, de decirme con permiso, de decirme gracias, de argumentar disculpe fue sin querer o cualquier otra palabrita por el estilo que puede hacerlo sentir bien a uno cuando uno tiene ganas de sentirse bien.

Si ni cuesta tanto.
No es un trabajo sucio ni nada por el estilo.
Es sólo seguir ese instinto civilizado que se supone que los humanos sí tenemos y los orangutanes no.

La gente me dice, qué lindo tu hijo que siempre dice gracias y pide las cosas por favor, mi hijo se ha convertido en una especie extraña que aunque no sabe quién fue Carreño -y mucho menos qué es un manual- ha aprendido lo básico para moverse por el mundo civilizado, o lo que queda de él. Sí, es más fácil educar a un niño que a un adulto que en vez de decir hola dice ugh ugh.

Chale.
Ya nadie dice hola.



2.10.03

OVER THE RAINBOW (o la significación tutty-frutty)

Somewhere over the rainbow
Way up high
There's a land that I heard of
Once in a lullaby


Si sabes inglés, entenderás que esta rolita dice que allá, más allá del arcoiris, muy arriba, hay una tierra de la que has escuchado hablar en canciones de cuna.

Si sabes de cine, te acordarás que esta rolita pertenece a la película el Mago de Oz, que se trataba de una niña llamada Dorothy que voló y voló a manos de un tornado hasta caer encima de una bruja, la bruja mala del... etc.,etc.

Bueno, pues he aquí que un día alguien me regaló un disco donde viene esta canción, cantada por una maravillosa voz masculina, de una manera muuuy lejana a la versión de Judy Garland (que también es linda), y que cuenta con la simpática intervención de un ukelele, dándole un toque especial. Hoy la estaba escuchando y se me antojó sentarme en la compu a buscar la letra entera, imprimirla y cantarla en el Karaoke de mi casa, que es particular.

Me siento en la compu, entro a Yahoo (sí, uso Yahoo) y tecleo: o-ver-the-rain-bow, click en search. Gran, así: GRAN, sorpresa, se despliega ante mí un arcoiris de instituciones y empresas tan distintas unas de otras (y todo por no poner o-ver-the-rain-bow-ly-rics, click en search).

Over the rainbow es el nombre de:
-Sexo shops
-Revistas gay
-Comunidades gay
-Guarderías
-Tiendas de animales
Orfanatos, clínicas de aborto, asilos, tiendas de globos, tiendas de ropa para muñecas y niñas, asociaciones de apoyo para discapacitados, teatros, en fin... y sólo revisé 20 sitios de 1410 que existen:

¡milcuatrocientosdiez!


¿Será porque:
Somewhere over the rainbow
Skies are blue
And the dreams that you dare to dream
Really do come true
?

¿Será porque todos un buen día pedimos un deseo a una estrella, despertamos y las nubes están lejos, donde los problemas se derriten como gotas de limón?

¿Será porque si los pequeños y felices pájaros azules pueden volar atrás del arcoiris, por qué, por qué no puedo yo también?

No-lo-sé.

Sólo sé que Judy Garland, el Mago de Oz, o ese lugar detrás del arcoiris nos hace:

- aceptar ser lo que somos
- desear conocer a otros que son como somos
- querer llevar al perro a la tienda a comprarle un collar
- añorar un asilo para la abuelita (necia, supongo)
- ansiar una guardería para el hijo (latoso, supongo)
- comprar ropa, globos, muñecas, ir al teatro, apoyar a los discapacitados,
- etc., etc., etc.

Como sea:
Es una rolita inspiradora, as you can see:
Somewhere over the rainbow
Way up high
There's a land that I heard of
Once in a lullaby

Somewhere over the rainbow
Skies are blue
And the dreams that you dare to dream
Really do come true

Some day I'll wish upon a star
And wake up where the clouds are far behind me
Where troubles melt like lemondrops
Away above the chimney tops
That's where you'll find me

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly
Birds fly over the rainbow
Why then, oh why can't I?
Some day I'll wish upon a star
And wake up where the clouds are far behind me
Where troubles melt like lemondrops
Away above the chimney tops
That's where you'll find me

Somewhere over the rainbow
Bluebirds fly
Birds fly over the rainbow
Why then, oh why can't I?

If happy little bluebirds fly
Beyond the rainbow
Why, oh why can't I?



¿o no?

1.10.03

EL MAESTRO DEL TERROR (a four year old terror freak)

¿Te gustan las almendras?, le pregunto mientras comemos nieve en nuestro lugar favorito. No, contesta seguro, me gusta el terror. Pero ¿qué tiene que ver el terror con...? Es inútil que lo cuestione, que insista. Todos los caminos lo llevan al terror.

Me ha prohibido decir bonito.

A mí me gusta el terror, mamá, compréndeme... quizá deba ser más precisa y onomatopéyica: A mi me gusta el tedrror, mamá. No sabe quien es Bela Lugossi o Vincent Price, tampoco ha oído hablar de Stephen King o de Anne Rice. No. Y sin embargo insiste que él es del terror (me pregunto si eso es tanto como si me dijera que es rockero o punk).

El terror, tedrror, de su mundo se resume a unas cuantas cosas, caras feas, lunas llenas, lobos aullando, manos peludas, gritos espeluznantes. Y aunque me parece muy rara su inclinación, es suya, sólo suya y admiro cómo va definiendo sus gustos. Lo admiro.

Sin embargo, no me gusta, para nada, que insista en enbromarme con esa araña de plástico que tiene en su bolsillo.

28.9.03

LA SUMA DE TODOS MIS MIEDOS (más allá de las arañas)

1.Arañas, todo tipo de ellas (patudas, peludas, pequeñas, negras, etc.)
2.Gatos de malhumor (razones un tanto obvias, no?)
3.Todo tipo de quemaduras (la crema de la campana es un mito).
4.No a la soledad, sino a no saber qué hacer con la soledad.
5.Que digan que soy una histérica-obsesiva-disfuncional (que lo piensen es otra cosa).

THE TEST IS OVER (Oh, to fight is to defend!)

A veces, cuando voy a la cama después de un largo y ajetreado día, tengo ganas de acomodar mi cabeza sobre la almohada y que una robótica voz me diga The test is over. Me daría cuenta, entonces, que todo lo que viví fue parte de una prueba, sólo una prueba. Miren ya no importaría tanto haberla pasado o haberla tronadísimo, porque ésta habría terminado. Y los sentimientos, frustraciones, mentadas de madre, corajes serían ya cosillas superfluas que no se van a repetir.

Sí.

La vida, no sería entonces una red compleja de pasiones, obsesiones, discusiones, barroquismos exacerbados, intereses personales y múltiples pues es que así es la vida. En cambio, sería un gran escenario con pruebas de aptitud escondidas bajo la alfombra, cables y micrófonos dentro y fuera de mi casa, agentes agazapados, esperando una otra oportunidad de medir mi rendimiento.

La vida sería una prueba de vida.

Y a la mañana siguiente, consciente de estar quizá bajo prueba mejoraría mi despempeño en un 100%, ofrecería mis más gráciles movimientos al servir cereal y leche en un tazón. Le diría buenos días a todo mundo y no me enojaría con el mecánico que me trata como si fuera una niña de 6 años y sin un mínimo IQ. Mejoraría mi velocidad de respuesta, disminuiría mi consumo de café y coca-cola. Sería todo un encanto.

Pero.
La vida no es así.

Así que, mejor, hoy me voy a ir a la cama pensando que este largo y ajetreado día finalmente se ha acabado y voy a desear con todas mis fuerzas que mañana, mañana sea mejor porque oooh, to fight is to defend!

24.9.03

SABES QUE TIENES 30 AÑOS PORQUE... (notas dramáticas de una thirtysomething)

1.Tus alumnos se sorprenden porque te encuentran en una tocada de los Lópezperez.
2.Tus conocidos un poco más jóvenes que tú, te dicen qué loco que david bowie cante esa rolita de nirvana.
3.Tus compañeros de trabajo te preguntan si los red hot chili peppers pican tanto como el chile bolita.
4.El muchacho del Blockbuster te dice ¿trae su credencial señora?
5.Hablas de lo guapo que era el Capitán Kirk cuando todo mundo piensa que el capitán del Interprice es el pelón ese.
6.Piensas que los comix o las películas de Pixar tienen una propuesta conceptual interesante.
7.Te gusta más el cine francés que ver películas de Jim Carrey.
8.Usas fondo bajo tu falda.
9.Te sientes incómoda si no te pusiste tu crema humectante en el rostro antes de maquillarte.
10.Por más que lo intentas Marilyn Manson no te gusta.

# posted by sylvia @ 6:23 PM

17.9.03

Y así que pasen cinco años (o los que sean necesarios)

Y así que pasen cinco años es el título de una obra de García Lorca, palabras más palabras menos pues mis conocimientos en este sentido se empolvan con el tiempo. Sin embargo tengo la seguridad que esos cinco años de los que habla lorca nada o poco tienen que ver con estos a los que me refiero yo.

En los últimos cinco la vida, mi vida, tomó un giro de 180 grados y dejó en mis manos:
1) Un acta de matrimonio y un acta de divorcio
2) Un hijo y su acta de nacimiento
3) Un mínimo consumo de Tafil y un máximo consumo de Flores de Bach
4) Una natalia color de rojo
5) Una lila color de amiga
6) Un mayor conocimiento de música y una mayor inversión en discos
7) Tres empleos con sus correspondientes altas y bajas al seguro social
8) Una deuda con el infonavit y una bella casa que me renta el edgar
9) Dos libros de cuentos y una novela a medias.
10) Dos ojos más grandes y un corazón más valiente.

Y así que pasen otros cinco años (de preferencia sin una nueva incursión del primer punto y con la seguridad de que el segundo florecerá como un hermoso árbol de sueños).

15.9.03

La historia del Mangle (el árbol salado)

Viernes en la tarde.
Estoy un poco tristeconfundidaextraña en mi trabajo. Miro mi monitor tratando dencontrar respuestas. D anda por ahí también, en su escritorio, mira también su monitor ¿busca respuestas?

D también es profe, da clases de matemáticas, ¿a poco eres bioquímico? Sí. Le gustan los fractales, las teorías del caos, la investigación que implica un poco de biología, química y estadística. Vivía en Guaymas.
Ya no.

Hablamos del mar que tanto le gusta. Que tanto extraña. Su padre le ha dicho que venirse a trabajar acá es como si un ganadero se fuera a trabajar en la playa... Unos minutos más y ya estamos hablando de los padres, de los hijos, de ser padres y de ser hijos.

Luego volvimos a hablar del mar, será que a veces es más fácil hablar del mar que de la vida. Y entonces comenzó a hablarme del Mangle. El mangle es un bello árbol (bueno no sé si sea bello) que nace y crece en el mar. Es un árbol especial, en sus hojas por los efectos del sol sobre la humedad, brillan pequeños granos de sal, sal de mar. Su madera es muy resistente pues sabe convivir con el agua salada.

Una vez una plaga atacó el bosquecillo de mangles de guaymas, todo un desconcierto pues por las mismas características del árbol no lo hacen un lugar habitable y consumible por ninguna especie. Pero la sequía y la falta de vegetación llevó a esos bichos a vivir en ese lugar. Sobrevivencia. La plaga después de un tiempo, terminó con una indigestión de sal y muchos mangles vivieron para contarlo.

D continúa hablándome del mangle, y yo, lo escucho atenta. Ambos, quizá necesitamos hablar/escuchar de ese árbol, encontrar que el mundo es un lugar lleno de maravillas. Y que el ser humano puede tener algo de árbol, algo de mangle, algo de plaga, que su espíritu de sobrevivencia lo lleva a veces a tomar o a resistir determinaciones inesperadas.

La tarde voló, se evaporó la sensación que había tenido gran parte del día. Cierro mi mochila pensando que mañana será otro día.

9.9.03

LIBERA TU MENTE DE TODO PENSAMIENTO (los peligros de la relajación)

Martes y jueves de 7 a 8 voy a Yoga. Ya voy a cumplir un año y además de que ahora soy más flexible, ya se me quitó esa risita loca que al principio me daba con una que otra posición. Pero no les voy a contar de las maravillas de la yoga, o de la relajación, no les voy a decir de ese momento de armonía cuando sueltas todo el cuerpo y liberas tu mente del estrés y bla bla. No.

Quiero explicar que la relajación tiene sus riesgos. Especialmente los martes y jueves de 8 a 9 en que llego a casa como con un halo de tranquilidad que no me permite entrar de lleno al mundo real, siento que casi floto y que nada malo puede pasarme. Creo que soy unbreakable. O algo así como unbreakable. Pero me demuestro constantemente que lo soy.

Pero volviendo...
Después de destinar un poco de tiempo a estas boberías de invencibilidad (que terminan siendo de imbecilidad) me voy a bañar, justo donde la regadera eléctrica (porque tengo una) no sirve. Me digo que un baño con agua helada me va a caer bien. Me quito la ropa. Inhalo, exhalo... estoy en el borde de la regadera y el pisodel baño. Mitá y mitá, pues. Mientras siento con mi pie izquiedo la caída del agua, estoy totalmente consciente de mi cuerpo. Inhalo. Exhalo. Cierro los ojos. Los abro, muevo un poco el cuello, oreja a hombro. Entonces, observo el enchufe, me pregunto con voz suave y tranquila ¿será muy difícil arreglarlo? y olvido por completo que ya me pasó esto una vez... se libera mi mente del pie que tengo bajo el agua y alargo mi mano hasta el contacto, ligeeera y dulcemente hasta que...

Tzzzzhhht (o como se diga onomatopéyicamente)

Dolor.
Mucho.

¿Cómo describir una descarga eléctrica bajo los efectos de la relajación total?

Bestias.

Soy un milagro, un milagro señores...

She's alive, she's alive diría el Dr. Frankenstein.

Y sí, estoy viva.
De milagro.

8.9.03

RITO DE INICIACION (¿donde estan las lagrimas, los gritos y los no me dejes aqui­ mama?)

Lunes 8 de septiembre.
Mi hijo tiene su primer di­a de clases. Kinder John Locke. Colonia Santa Fe. Maestra Alejandra. Los lunes deben ir vestidos de blanco, dice el papelito. Me levanto temprano, decido vestirme también de blanco, falda y blusa, una forma boba, si quieren, de acompañar a mi Delfi­n en su iniciación al mundo escolar. Para despertarlo pongo musica, Chilanga Banda, su cancion favorita desde hace una semana. Ojos cerrados y sonrisa bella. Ya voy, ya voy, cinco minutos más. Los dos, de blanco, desayunamos e intercambiamos comentarios sobre la necedad de nuestro perro ( el Chucho). No, Chucho, hoy voy a mi escuelita hoy no puedo jugar, no tengo tiempo. Su madurez de cuatro años me asombra a veces. Aunque en lo general suele ser muy infantil. Je.

Lonche en la mochila. Recomendaciones. Los dos al chevy. Ponme mi cancion. Cielos, he olvidado ese disco en casa. Pero le pongo Eres y le digo eres lo primero que pienso en la mañana. ¿Cuando sale el sol? . Si­. Cuando.

En el John Locke hay otros padres que tienen mi mismo rostro, combinación de alegría y nostalgia. Los niños en cambio se dividen en dos clases: los felices, que ven la escuela como un gran parque con puente y todo, Juanantonio es de esos; y los que están los tristes porque ya adivinaron que mamita no estara ahi todo el día ni habrá más caricaturas mañaneras, ni visitas al refrigerador. Y estos niños lloran, ofrecen a sus padres las más tiernas miradas.

La maestra nos dice lo primordial y nos dice adiós, gracias, hasta el rato. Una puerta se cierra. Hay papás y mamás a los que resulta imposible separarse de esa puerta y se mantienen tras ella, se asoman a las ventanas, dan últimas sugerencias a sus hijos . Y hay otros que damos la espalda, volvemos al auto pensando en que hay que ser maduro y dejar a los hijos ahí como si nada. Y mientras avanzamos, pensamos que los años pasan demasiado rápido.

Siempre pensé que este primer día estaría lleno de lágrimas, gritos y nomedejes mami, después de todo hemos estado tan unidos siempre. Se me antoja oírlo decir no me dejes. Pero, en realidad, me alegra y enorgullece que no lo haga.
Aunque... A ver que pasa el martes...

6.9.03

MI CIUDAD Y LOS NÚMEROS (o, cuando cuentes cuentos...)

Un compa que medio habla chino (mandarín) me ha preguntado por el Mensajero si en Hermosillo tenemos Mix Up (mega tienda de discos típica del DF) (mi compa es del DF). Medito mi respuesta entre risas y un poco de llanto: ¿Mix up? ¡Mix up en Hermosillo! Aquí no -sniff sniff- hay un -ji, ji- Mix up. No hay no.Hay Seven up. Eso sí. Y si juntas ochocorcholatas te dan un disco de Yahir. No le da risa. Entonces. Mi respuesta es no. Él quiere saber de Hermosillo. Y me doy cuenta de que para describir mi ciudad es necesario (y más fácil) hacerlo con números.

Por lo tanto, en Hermosillo dos puntos

1.Hay 1 Sanborn´s, 1 Liverpool (a donde nadie va porque la ropa es más barata en el Tucson Mall), 1 Sears, 1 Librería Cristal y 1 Vips. 1 Carl's Junior, 1 Nieves Bing y 1 Burguer King (qué ing!).


2.Hay 2 McDonald's y 2 Baskin Robbins (uno de cada uno muy cerca de mi casa!)

3.Hay 3 Domino's Pizza y -obviamente- 3 Blockbusters (son pareja, ¿sabían?)

4.Hay 4 distintos establecimientos de Depilación, muy pocos para tantas mujeres velludas. Pero como en el 1 Sanborn´s venden Touch me...

5.Hay 5 restaurantes italianos, ¿el mejor? El mediterráneo y su deliciosa ensalada de espinacas con aderezo de frambuesa.

Más de 5. Restaurantes de comida china y de sushi. Miles.Miles de taquerías, ya ven lo que decía este muchacho Vasconcelos del norte y la carneasada. Miles y seguimos contando.

Montones. Montones de gente que sonríe en la calle a cuenta de nada, que no sabe manejar cuando llueve, que dice mushasha en vez de muchacha y tortía en vez de tortilla, que van a misa los domingos y luego a comer raspados, que piensa que los Naranjeros van a ganar la serie del Caribe este año y que el Chobi y el Yahir van a ser famosos hasta en Hollywood. Montones de gente que te ve feo si les dices que no bailas corriditas porque prefieres oír a ¿Radioquééé?, gente que se le hace raro que leas y escribas libros y no hayas salido de reina ni en el kinder y que nunca salgas en la sección de Sociales del Imparcial. Montones de hombres, mujeres y niños que siempre se quejan de que este verano hizo muuusho más calor que el anterior y que inviernos fríos, uy sólo los de antes.


Pero Hermosillo es hermosillo. Y hermosillos sus yucatecos enormes que te dan cobijo y te quieren porque siempre han estado ahí, aunque ya nadie se fija en esos testigos verdes de ciudad otoñal. Hermosillo y sus palmeras que nadie entiende más que el presidente municipal que las puso (y a lo mejor ni él), su playa tibia a tan sólo una hora y su tráfico de no más de 20 minutos.


Hermosillo y su Uni, y sus hot dogs, sus tacos de carneasada y sus burros percherones, su rib eye con tortillas sobaqueras. Las coyotas. El jamoncillo. El chiltepín y el chile güerito. Y yo vivo aquí y no hay Mix Up, ni discos de Portishead o de Henrik Goreky, ni libros de Roberto Bolaño o de Michel de Certeu. No hay comida hindú ni tortas cubanas. No. Pero hay sol. UN sol grande y poderoso que nos sonríe aunque le mentamos la madre sin falta al mediodía. Y cuando nuestro sol se despide -entre las seis y las siete- nos ofrece el más maravilloso espectáculo de nubes, color y luz. Hermosillo es uno, mushashos.
¿dónde están los &%$ ACENTOS en los ´%$# títulos?

4.9.03

LA LEY DEL CINE (las palomitas sólo con coca-cola)

Es domingo.
En esta ciudad hay pocas opciones para el domingo, o bueno, pocas y frescas para un domingo de verano.

Y este es un domingo de verano. JuanSinMiedo y yo, después de un rato de análisis, optamos por la más fresca de las opciones: ir al cine. Y la salida requiere toda una programación materna.

Primero hubo que informarle que no vamos a ver caricaturas sino una película de programa (como él llama a las películas con actores de carne y hueso y no actores trazados con lápiz o mouse). Y créanme a los tipos de 4 años les parece que los actores-personas esos no tienen la solidez histriónica de los otros. Así que escucharle un bueno pues fue toda una victoria.

Segundo hubo que explicarle de la puntualidad para pagar una cuota menor y para ver la película desde el principio. ¿No le regresan, no ponen pausa? No niño no.

Tercero y más crítico, hacerle entender que es imposible que yo, su mamita chula que tanto lo quiere, acepte comprar una manzanita sol para acompañar las palomitas. Pero yo quiero manzanita. No, nene, no. Es mi favorita. Que no, no van. ¿Cómo no van? Así, no-van. Sé que es momento de decírselo. Decirle que es del conocimiento general, del dominio público vamos, que las palomitas solamente se acompañan con coca-cola. Está escrito. Es una ley sagrada. Es la ley del cine. El niño de los ojos grandes me mira, incrédulo. ¿La ley?

La manzanita sol es su favorita, pero una parte de su ser, le dice, le grita que debe ceder, y obedecer. Y finalmente acepta: Bueno coca-cola pues, pero... ¿me vas a comprar panditas, verdad?

Dios.
Panditas en el cine...

¿Cómo le digo que los panditas y el cine...?

29.8.03

Tantara (memoria y separación)

Tantara es en la India la historia del pasado. Su filosofía explica que la memoria lejos de ser lanzada hacia atrás (para que el presente llegue a ser autónomo y libre de él), se convierte en un tesoro que se coloca en medio de la sociedad para que le sirva de memorial. El pasado se convierte entonces en un alimento, en un privilegio. Encontrarse con esto ha sido, para mí maravilloso. Lo entiendo, sin duda, es preciso recordar para no olvidarse uno de sí mismo. Es sólo el análisis y la interpretación del pasado, de la memoria, lo que nos permite lograr o alcanzar un mejor presente, un mejor Otro yo.

Novalis dice que “…se aprende a componer la historia a partir de la esperanza y el recuerdo.”, ajustándolo un poco me ha gustado creer que se aprende a construir (o simplemente se construye) el presente a partir del recuerdo. No debe uno olvidar. Nada. La memoria -amarga o dulce- nos ofrece un horizonte de experiencias. ¿Horizonte? Sí, el horizonte, esa línea detrás de la cual se abre en el futuro un nuevo espacio, una nueva experiencia, que aunque aún no podemos contemplar, está ahí.


Con frecuencia nos encontramos con personas que desean separarse de su memoria, de sus recuerdos en el afán de construirse un mejor futuro. A la larga esta tarea no llevará a ningún lado. Separar la memoria es tanto como no vivir, no ser. Tantara es un tesoro que nos permite ser, estar, lograr un equilibrio. Lo que es peor: si el pasado (aquel momento decisivo de crisis) es rechazado, él regresa de manera sorpresiva al presente de donde fue excluído. Y ni siquiera tengo que platicarles de qué manera y qué consecuencias acarrea su regreso, ¿o sí? ¿no les ha pasado nunca?

Yo, por mi parte, no quiero olvidar, no quiero separar mi memoria de mi presente, quiero que esté, que Tantara me permita crear una nueva historia.

21.8.03

LA UNIVERSITARIA VIRTUAL (believe it or not!)

Y cuando despertamos, la tecnología ya estaba allí. Convertida primero en reloj despertador, en cafetera eléctrica, en microwave, mega refrigerador que hace hielitos, en computadoras grandes, medianas, chicas (como la palma de su mano), en internet. No creo que haya sido Bill Gates, pero a alguien se le tiene que culpar (o agradecer) el enooooorme avance tecnológico que recorre las venas de nuestro bienamado mundo. Pero tal como lo digo, un día simplemente en lugar de escribir una carta a puño y letra, escribimos mails con archivos de amor adjuntos, hacemos caritas de fuchi por el messenger.

Y así, la vida cambió. Y mi vida -reflejo puro de un ser humano que no puede vivir sin tecnología- se encontró ante el más novísimo resultado de la tecnología: estudiar una maestría en una universidad virtual. La palabrita esta virtual siempre me ha dado mucha risa, es como lo no real que de todos modos no llega a ser de a mentis. ¿Pero la universidad existe o no? Sí, sí que sí, pero al igual que mi salón de clases, existe en la pantalla de mi pc (sí, uso pc). Los maestros y tutores existen también, claro está, pero no están ahí cerquita de mí para decirme buenos días, ¿hiciste la tarea?. No, ellos están en algún lugar del país, en algún edificio, en algún cubículo, frente algún monitor, riéndose de las tareas de otros que igual que yo han confiado su futuro a esta universidad virtual que nos ha prometido un título de maestría.

Todo es posible con el poder de su conexión a internet (o la penosa velocidad del servidor a quien se está suscrito). Tareas, exámenes, discusiones, trabajo en equipo, todotodo por la red. Ni siquiera deseo pensar en lo que sucederá si se nos va la luz dos días como a esos pobres neoyorkinos que cuando no les llueve, les oscurece.

Bueno, no hay nada de que asustarse, simplemente me he dejado llevar por la modernidad en su completitud (yaséquenoexistelapalabra). Pero por más que lo intento no dejo de pensar que mi maestría es en Humanidades, ¿no es el colmo que lo haga sin ver a un sólo ser humano? Mi especialidad además es en Historia ¿qué diría Darwin -por poner un ejemplo evolutivo- si viera que mis tareas sobre el discurso histórico las hago en power point?

Pero un día, dentro de tres años, va a amanecer, checaré mi e mail y ahí dirá: felicidades eres una MEH (maestraenestudioshumanísticos,pues) y lo voy a imprimir y lo colgaré al lado de mi otro título que a mano y en papel bien bonito dice LLH (licenciadaenletrashispánicas, burros!).


Click. Y Bye.

13.8.03

BALADA DE LA BLUSA BLANCA BORDADA (lo que debéis comprar cuando andéis de shopping en Oaxaca)

En Oaxaca se esconde la memoria de México (y la de la familia Ramírez: o sea la de mi apá). Y allá a desempolvar el olvido nos hemos dirigido. Tomamos un camión ADO, servicio de avión en tierra, le dicen. Muy nice, asientos cómodos, cortinas, almohadita y cobija negra. Televisiones. El chofer, amable de amables, se presenta con los viajantes. Que él nos conducirá a Oaxaca (la tierra de los dioses diría don alejandro aguilar) y que estima un viaje de 6 horas, que nos sintamos cómodos y no nos levantemos en caso de camino sinuoso. Me quedo esperando a la chica en falda que va a decirnos de las mascarillas de aire, de las salidas de emergencia y lo demás... Se retira a su cabinita de conductor. Las luces se apagan y comienza la función. El video institucional nos muestra la importancia de abrocharse el cinturón dejando bien bien claro los horrores de un enfrenón o, peor aún, una volcadura. Demasiado gráfico, pienso.
Nos recibe una Oaxaca Nocturna, con sus luces y sombras negras que adivino cerros. En casa de Favio todo es paz y tranquilidad, duermo sin imaginar la maravillosa vista que me despertará esa y las siguientes mañanas.

Y Oaxaca me despierta, con sus pirámides, sus cerros, sus amplios campos verdes, su plata, sus piedras maravillosas, sus nieves de milsabores (incluído el de mamey). Me despierta con sus niños-guías trilingües, con la certeza de que hay más extranjeros que mexicanos. Y Oaxaca recibe mi tarjeta de débito con los brazos abiertos y busco en cada esquina una bella blusa bordada (de manta o de algodón) que sustituya aquella otra que el tiempo (implacable siempre) la dejó hecha una tristeza (y percudida de tanto lavar).

Y la blusa no aparece. En el camino me encuentro a dependientas más bajitas y más morenitas que yo (sí, es posible) que me tratan como la chancla (quizá porque no soy mucho más alta ni mucho más blanca que ellas) y me maltratan y me mandan al demonio en cuanto entra una gringa alta de lentes oscuros.

Busco y busco. Tarareo por las calles una vieja canción, ¿la llorona acaso? triste, invierto mis recursos en unos pocos de collares, dos que tres camisetas que dicen oaxaca, dos bolsas y un par de piedras (quesque pa que me cuiden).

El centro, los mercados, el zócalo. Tiendas y tiendas y de la blusa nada. Finalmente a punto de darme por vencida la encuentro: es ella, ahí está colgada de aquellla esquina. La adquiero, así, sin más ni más.

Y es bella y sus bordados en azul son preciosos. Me da pena, sin embargo, decirles que mi blusa blanca bordada is made in india... Oaxaca no es lo que era y verán que en unos años la guelaguetza contará con safriduo como diyeis.


5.8.03

DE CÓMO NATALIA ENCONTRÓ A SYLVIA (porque no todo es cuestión de azar)

Heme ahí en el DF. En esa ciudad llena de gente, smog y otros tantos clichés de gran ciudad. El DF con su tráfico, sus nuevos y flamantes distribuidores viales, sus polis, sus vendedores ambulantes y etc. etc. etc., me recibió con los brazos nublados y un poco de lluvia. Tres días, tres días para recorrer un poco, visitar algunos familiares (sí, mi raíz defeña es fuerte como bien ha sabido comprobarlo mi analista) y, por supuesto, comer gorditas de chicharrón.

Sylvia en el DF es la misma Sylvia pero con más cosas en la cabeza (¿se imaginan?), más recuerdos, más historias que le gustaría conocer para ser. Sylvia en el DF se mueve con cierta facilidad pero con el mismo temor de todos sus habitantes de ser asaltado en cualquier esquina. Y así moviéndose con esa mezcla deliciosa de terror y gusto se embarca camino a Coyoacán, donde se ha citado a las 10 con el Miguel, ese loco amante del norte y de su literatura, ese viejo amigo que ve cada tantos años, con quien se sienta a comer, hablar de libros, cine, de la vida que cada uno tiene en su rincón del mundo. Después, a las 12, Sylvia ha quedado con Natalia, afuerita del Parnaso, le ha dicho. Del ¿p qué? preguntó ella, el Par Na So le repitió Sylvia. Ah bueno, dijo Natalia.

Y sí, ahí en Coyoacán rico desayuno con el Miguel, risas, recuerdos, acentos sureños y norteños confrontados en una misma mesa. Tu libro. Mi libro. Aquel libro. La conversación se extiende lo que es posible porque el tercer acompañante un pequeño bigotón de 4 años interrumpe de cuando en cuando para opinar como todo un adulto sobre el plato garabato que le han servido. Fin de cita.

Las 12. 12:05, 12:10, 12:17 y Natalia, mi Natalia no llega. El de 4 años se impacienta, grita su nombre entre los tianguistas que no se sorprenden que un niño grite como desaforado. ¿Estarán acaso acostumbrados que un pequeño que pronuncia la ch como sh grite como loco dóndestástíanatishinhuahuas? 12: 38 y la tía susodisha tía Nats no llega. La impuntualidad es una característica normal de los defeños o los neodefeños. Esperar, no importaba mucho hasta que Doroty de trenzas postizas y un coker llamado Totó nos invitan a ver al Mago de Oz (¿habrá pensado ella que yo también necesitaba valor como el león, un corazón como elhombre dehojalata o lo que es peor un CEREBRO como lo necesita el espantapájaros?) como sea, nos invita a seguir el camino amarillo frente a la plaza de la Noséqué a ver al Mago de Oz. Obviamente el tipo este de 4 años se entusiasma y me dice vamos, vamos,vamos.

Y vamos.

Entre monos, enanos, leones cobardes (como ya he dicho) perro mordiendo a brujas, extranjeros que no entienden una pizca de español y niños niños niños, yo miro y retemiro el reloj. No hay forma de saber si Nats mi amiga de amigas, aquella que cada tanto se pregunta cuál será su misión en la vida y que ama las bellotas, ha llegado a la cita o no.

Dos Horas.

Juan Antonio y yo caminamos rumbo al centro de Coyoacán. So far, hemos intercambiado comentarios sobre la obra, sobre la pertinencia de tener un perro de a debis como Totó, el maquillaje del hombre de hojalata, los títeres y los extranjeros. Caminamos de la mano con la certeza de ya no encontrar a la tía. Con la incertidumbre de qué vamos a hacer el resto de la tarde. Una encrucijada está en nuestro camino, por esta calle o por aquella.

Entonces... Como buenos seres humanos (y norteños) dejamos las cosas un poco en manos del azar y del deseo (mi deseo necio) de encontrar a SeñoritaNatalia.

Y caminamos. Deseando cada uno a su modo (y de acuerdo a su tamaño) encontrarnos con ella. Pasados unos minutos, con el pesimismo ataca al optimismo, me digo: nolosvoy a encontrar, no, sílosvoy a encontrar, nolosvoy a encontrar, no, sílos voya... El olor del mercadito ese de Coyoacán me hace levantar la cabeza y observo carros, quesadillas de requesón, gente caminando, gente caminando y un bato de lentes que me señala y le dice a alguien esa es sylvia... Esa alguien más hace contacto visual conmigo, me grita Syyylvia y yo le digo no es posible no es posible.

Abrazo largo.

Certeza completa.

Y así ya juntas, tomando yo una pepsi y ella una manzanitasol, estamos seguras: no es el azar lo que nos pone en la misma banqueta de la colonia más visitada, de la ciudad más poblada del mundo a dos personas que han estado juntas desde antes de conocerse.


16.7.03

UNA VEZ ME CASÉ (bienvenida al mundo adulto)

Sí, me casé. Y típico: juramos amarnos hasta que la muerte nos... Pero las situaciones avanzaron de manera opuesta al juramento. Hay que decirlo, a veces la pasábamos bien, nos reíamos, oíamos música juntos. Hablábamos. Pero las más de las veces hablar se convertía en discusión. Nunca faltaron motivos, no señor: que si la luz, el teléfono, las arrugas en la ropa, un ex, una ex, ¿dónde estabas?, ¿viste cómo me habló tu mamá?, no estoy enojado, ay no me hables en ese tono, ¿me quieres? ¿por qué ya no escribes?
Supongo que no estábamos listos. Además, claro, de la necedad que tenemos hombres y mujeres de hablar en distinto idioma. La cosa terminó mal, cada quién dedicó graves pensamientos a la madre del otro. ¿O sólo fui yo? No me acuerdo. Pero sí estoy segura de que fue el año más largo de nuestras vidas y el más corto para un matrimonio. Hasta da pena. Tantas promesas, deseos, sueños, tantos regalos. Todo para que después esto es tuyo, esto es mío, toma tus sueños, dame mis deseos, firma esto por favor, aquí se partió una taza y cada quién...
Una vez me divorcié. Al principio me culpaba, ah jodidos cómo me culpaba. Más tarde, claro, me dio por culparlo, aunque sea un poquito. Y luego un día entendí que no es cuestión de culpas.
Cuando se vive algo así, piensas que tienes que decirle a todo mundo que tú a los 26 años ya estabas divorciada y con un hijo. Tardas en entender que eso-a-nadie-le-importa. Fue difícil. Pero nada que un empleo, de 44 horas a la semana en la iniciativa privada, no pudiera quitar. Y luego, unos años más tarde y a los primeros te quiero del niño de los ojos grandes, todo quedó atrás. Como un mal sueño, o como una noche en que por más que te acomodas no puedes dormir.
Debo confesarlo: extraño el refri blanco, un par de discos y la crema de zanahoria que hacía su mamá. Pero me encantó lo que aprendí. Me gusta la mujer que comencé a ser después de. Y como el epílogo de una película basada en una historia verdadera se puede decir que: J es ahora un artista reconocido y vive del sistema nacional de creadores, ha formado una nueva familia y se mantiene cerca de su primer hijo. S da clases, escribe, piensa que el amor, la felicidad y otras sandeces sí existen, nada, hace yoga, ve caricaturas con su niño y los amigos de ambos.
Se dice por ahí que sonríe cuando maneja sola.

14.7.03

UNA CASA NUEVA (bella deuda de 30 años)

Roosevelt, con sus ideas de Estado responsable y benefactor, sorprendió al mundo en los 30’s con la novísima idea de conceder facilidades de crédito al ciudadano para la compra de vivienda. México, no sé cuándo, adoptó el proyecto. Y bendito sea el Infonavit que provee de casita a trabajadores y trabajadoras que con pareja o solteros, con hijos o sin ellos, pueden anhelar un lugar con paredes, techo, baño, ventanas, puertas y si tienen suerte hasta piso con linoleum. Todo con el poder de su firma y el sudor de su frente de los próximos 30 años.
Dichas las cosas, hénos ahí aquella tarde, Natalia y Sylvia sentadas con una señora que nos pide cartas de trabajo, copias de las papeletas rosas del seguro (no salga sin ella), y un papelito maravilloso que indica a cuánto puede ascender tu crédito de acuerdo a tu antigüedad, sueldo, ojos y medidas. Hay que firmar aquí y allá. Asegurarse de que todo esté en ese sobre que viajará unos cuantos kilómetros y subirá 3 pisos hasta las oficinas generales del Infonavit, donde una señora gordita con sus dedos rojos de comer Ruffles revisará nuestros papeles y se los pasará a un flaquito de lentes y no sé a cuántos más hasta que uno de ellos revise y diga: “Hay que otorgarles el crédito a estas dos mujeres, porque una ha trabajado desde los dieciocho, y tiene un hijo de cuatro años que un día va a querer un perro e invitar a sus amigos a dormir en una casa nueva; y porque la otra, aunque es más joven, ha vivido intensamente y necesita crearse un nuevo espacio para estar segura de que la felicidad existe a pesar de todo”.
Estamos comiéndonos las uñas un sábado antes porque al otro día sale el periodiquito ese donde dice quién tiene casa y quién no, Natalia y yo jurábamos que en caso de no salir sorteadas, visitaríamos a todas las compañías constructoras con nuestros papeles hasta que alguien nos diera casa. Nos despedimos seguras de que “si ha de ser, será”.
Y fue.
Ahí, en esa larga lista con los acreditados de las principales poblaciones de Sonora aparecíamos ella y abajito yo. Llamadas telefónicas a las siete de la mañana. Despertar a nuestros padres, despertar al hijo y decir: “¡ya tenemos casa!” En esos momentos la felicidad es tal que no te pones a pensar en cuánto te van a descontar por casi el resto de tu vida, tan contenta que no piensas que ahora hay que poner rejas, bardas, cocineta, pagar agua, luz, gas. No. No piensas en eso. Piensas en que tienes una casa en donde vas a colgar una litografía de Klimt, donde tus cosas favoritas se acomodarán en cada uno de esos nuevos rincones. Te juras que en el baño tendrás revistas y cuentos cortos para que la estancia sea placentera e interesante. Te imaginas que los domingos serán de hot-cakes a las once de la mañana mientras tú y el más pequeño que tú, el invaluable, ven caricaturas. No, no piensas en los milcien pesos que te van a descontar mes con mes hasta que tu hijo sea adulto, se vaya y decida sacar su propio crédito Infonavit. Tú, Sylvia, sólo piensas en que tienes una casa donde podrás dejar los zapatos a la entrada si así lo deseas, donde podrás desayunar con coca-cola, donde las películas de disney estarán al lado de tus libros de Pessoa. No puedes pensar en tu deuda mas que como una bella deuda al Estado que te permitirá ser una mujer contemporánea e independiente.
Ese Roosevelt sí que era listo.

12.7.03

ESTA CIUDAD (mapa de un corazón)

Vuelves a ir en busca de los vientos
Con un poco de sur para ser norte,
Soñando una ciudad de pensamientos.

Abigael Bohórquez

Cuando eres chica y vas de vacaciones a una ciudad que no es la tuya, siempre, sin importar cómo sean sus calles, semáforos o gente, te parece mil veces mejor que la tuya. Conforme creces esa idea en general no cambia. ¿Qué tiene el lugar donde nacemos que nos empuja a añorar la vida en un lugar donde no nacimos?
Creemos que la vida está en otra parte. Así pensamos. Así lo creen Odet y Natalia… Y se van. A distintas ciudades. Dispersan la filosofía de su vida en el D.F. Vienen de cuando en cuando, platican de su ciudad, de sus trabajos, amigos. De las calles que recorren, de las tortas que comen, del clima que aman o detestan. Vienen y las invito a comer tacos donde más les gusta, visitamos a la gente que tanto extrañan, vamos a donde sabemos que las cervezas siempre están bien heladas.
Me subo con ellas al carro. Recorremos la ciudad en busca de una fiesta. Que en la casa del Loco, que si con la China, que si… las veo sonreírle a la certeza de saber a dónde ir. Este es el mapa de su memoria, de su niñez. En esta ciudad crecimos, sabemos los nombres de las calles, pasamos por una escuela y recordamos. Estamos frente a un parque y extrañamos momentos mejores.
Sin embargo, ellas se van a ir. Las vacaciones se van a terminar y volverán a esa ciudad que creen mejor. ¿Será mejor? Nuestra amistad es cada año más parecida a un amor de verano. Uno que se intensifica cuando estamos juntas y en el que apenas piensas el resto del año. Mi ciudad, se convierte en otra cuando ellas están aquí. Esta ciudad la convierten en otra, para sí mismas, cuando no están aquí. Allá, a lo lejos esto es como un paraíso que se añora.
Me despido de mis amigas con la nostalgia de siempre, me dicen adiós con la eterna invitación de que vaya con ellas. Prometemos mandarnos mails, llamarnos. Enviarnos paquetes con coyotas, glorias y alegrías. Ya deberías venir con nosotras, me insisten. Un tiempo en cada ciudad. Les digo lo mismo cada año: Yo ya estuve ahí. No quiero irme. Ahorita, todavía tengo mucho que encontrar en esta ciudad.

11.7.03

ELLOS, LOS OTROS (porque todos somos iguales y distintos)

Ellos. Nosotras. Ellos desde niños juegan al futbol, o a las luchitas, con carritos… Nosotras, de niñas jugamos a la casita, a poner cortinas, a darle comida a nuestros hijitos e hijitas con cabello de estambre o nylon. Nosotras jugamos a tener cosas, a ser miss universo o princesas encantadas. Jugamos a lo que no existe. Ellos, ven los partidos, tocan la pelota, la patean, agarran sus carritos y los mueven. Juegan con lo que ven, con lo que tienen en la mano.
Somos distintos desde pequeños, ellos y ellas mueven sus mundos reales e irreales conforme avanzan. Para ellos, lo básico, lo sencillo, (sí, lo sencillo). Para ellas lo extraordinario, lo mágico, lo complejo (que no siempre es complicado). Como la canción de Fred Astaire you say poteito, I say potato… Cada uno tiene su modo, su forma.
No es que uno u otra sean malos. Sólo son distintos. Es imposible mantener una relación si no se logra el equilibrio entre ambos modos, no puede regir uno u otro. Suena sencillo, suena a cliché. Pero no imagino otra forma de vida. Sólo el entendimiento y total conciencia de nuestras diferencias nos permiten la armonía.
Por qué cuando preguntamos: qué te parecen las cortinas, nos molestamos si su respuesta es, están bien. Por qué cuando nos preguntan qué tienes y contestamos nada, no entienden que sí es algo, pero no queremos hablar de ello aún. Por eso, porque somos distintos.
¿Iguales o distintos? A según. Yo digo que iguales y distintos. Sería genial estar siempre consciente de ello, así quizá la taza de divorcios no sería tan alta. O la taza de matrimonios. Una de dos. O las dos.

30.6.03

HOMBRES Y DENTISTAS (porque te dejan con la boca abierta)

Leo en una revista de mujeres que más del 60% de las mujeres sienten algún tipo de atracción por su ginecólogo. Guácala, pienso, no sé si mi ginecólogo es alguien de quien me pudiera enamorar y no porque esté feo sino porque… no sé… ¿enamorarse del ginecólogo? No puede ser sano. Con los dentistas la cosa es igual. Puedes enamorarte de un dentista, hasta de un ginecólogo pero no de tu ginecólogo o de tu dentista. Al menos yo no podría.
 El doctor la atenderá en un momento.
 Gracias.
Dejo la revista por un rato. Las estupideces que una lee en un consultorio. Observo mis uñas. No soporto la tentación y muerdo esa que está rompiéndose de la orilla. Sí, estoy nerviosa.
Una niña frente a mí me observa. A su edad fui al dentista la primera vez. Él se llamaba Dr. Rogelio, fue el que me puso los frenos. Sólo por eso ya tenía las de perder conmigo. Imposible enamorarse de él. Además yo tenía unos 12 años. Estuve visitándolo como hasta los 16 o 17. Tenía los brazos muy velludos. No usaba la charola para sus instrumentos, con una facilidad los dejaba caer sobre mi, entonces plano, pecho. Me caía mal. Tenía asistentes jóvenes a quienes siempre llamaba mi niña o mi reina. Idiota.
Mi primer novio, Tomás, estaba conmigo en el coro, cuando acababa el ensayo íbamos a comer pizzas a La Fábula o a comer raspados a El Patio. Tomás estaba en el equipo de atletismo. Platicábamos mucho, me hacía reír. Nos pusimos de novios por teléfono. Después de ese día no volvimos a hablarnos, éramos noviecitos y no nos hablábamos. No más pizzas ni raspados. Un día se fue a vivir a otra ciudad y ya. Nunca volví a saber nada de él. No me acuerdo por qué me gustaba… quizás porque tenía dientes grandes, blancos y derechos y yo no. Idiota.
Otro dentista, el Dr. Enrique se la pasó sacándome dientes, muelas. Las endodoncias. Era bueno, hubiera sido un magnífico maestro de preescolar pues todo lo hablaba en diminutivo. Vas a abrir la boquita grande grande, me decía, y yo voy a ponerte esta inyeccioncita, vas a sentir un piquetito nada más. Me sentía estúpida. Idiota. Idiotita.
Tuve un novio en la carrera que tenía los dientes muy feos. Como mal barajeados. Pero se reía tan a gusto, tenía una risa contagiosa. Era divertido. Con él fue al revés, nos pusimos de novios y entonces comenzamos a hablar, me hacía reír, me escondía en sus poemas. Yo lo escondía de mi mamá. Un día terminamos y no quisimos volvernos a ver. Idiotas.
Hace poco supe que el Dr. Rogelio había dejado a su esposa e hijos para casarse con una de 18 años. Dos años después se murió y dejó a su joven esposa viuda y con muchos pacientes en espera. Me pregunto si al menos murió feliz. Me pregunto qué hubiera pasado si hubiera sido muy guapo y yo me hubiera casado con él cuando tenía 18 años. Nunca hubiera sido novia de Tomás, el Dr. Enrique no me hubiera sacado tantas muelitas y dinerito… y ahorita no estaría de vuelta en un consultorio.
Pero hay mujeres que sí se enamoran de sus doctores. El 60% en Estados Unidos dicen en la Cosmopolitan.
 Puede pasar.

26.6.03

NO TE CASES CON EL PRIMERO (pero todos son el primero en algo, ¿qué no?)

–A mí no se me olvida que mi mamá me lo dijo, No te cases con el primero, no se me olvida.
Cuando dice eso todas la miramos, tomamos un sorbo a nuestra cerveza y la volvemos a mirar. Esperamos que termine su plática, que nos diga si lo hizo o no, si se casó con el primero y cómo le fue. Sabemos tan poco de ella, es muy cerrada y la invitamos porque somos muy diplomáticas y hubiera sido muy obvio que fuera la única mujer que no asistiera a nuestra fiesta cheve party.
-Somos muy necias, nunca escuchamos a nuestras mamás y luego al paso de los años terminamos diciendo, ay si la hubiera escuchado. Pero la historia se queda así, a medias. Esta chava de lentes chiquitos y ojos grandotes guarda silencio. Todas nos quedamos con las mismas dudas, ¿se casó con elprimero? ¿estuvo a punto? Si se casó ¿le fue muy mal y por eso es tan reservada? Las mujeres después de muchas cervezas y al lado de muchas mujeres lo sueltan todo, o casi todo. Ella no soltó nada o casi nada.
Me voy a casa en mi carro gris. Pienso en una imagen muy dramática (soy dramática por naturaleza). Una linda chica al lado de su abuela agonizante, la abuela le dice “no te cases con el primer hombre que…” la nieta la observa, espera más palabras. La abuela fallece, la nieta se queda pensando “no te cases con el primer hombre que qué??” es importante saberlo, no puede dejarla con la duda. Mi pobre protagonista pasará el resto de sus días tratando de descrifrar esas palabras.
Te dicen que no te cases con el primero. Pero, ¿acaso no todos los hombres en la vida de una mujer son el primero… al menos en algo? El primero que te besa. El primero de quien crees que te has enamorado. El primero que te da flores. El primero que te dice princesita linda. El primero del que, ahora sí en serio, te enamoras. El primero que te toca. El primero que te es infiel. El primero que le presentas a tu mamá. El primero que te dice te amo de aquí a la luna. ¿Cuál es el primero? ¿Con cuál de ellos no debes casarte?
Todas algún día haremos nuestras listas de primeros. Los míos no son tantos. Hay primeros que me hubiera gustado que no fueran los primeros. Hay al menos dos primeros de quienes creí estar enamorada, pero entonces uno de ellos en realidad no fue el primero, ¿o si?
No hay forma de saber cuál es el primero-primero. Sólo lo saben las que se casaron con el primero. Con uno de sus primeros.

24.6.03

CUANDO LOS HERMANOS SE VAN (¿por qué se van?)

La primera vez que me subí en bicicleta fue con mi hermano. Era una bici azul, él me sentaba al frente, sobre el tubo con ambas piernas por un lado. Era algo de miedo. No me sentía segura, las calles eran un mundo de carros que pitaban, que frenaban, que aceleraban. Cerraba los ojos y la sensación era muchísimo peor. Sin embargo sabía que nada me iba a pasar, mi hermano era como un cinturón de seguridad en mi vida. Para mí era un adulto, ahora que lo pienso, era tan sólo un adolescente con una hermanita de kinder sobre su bicicleta azul.
Mi hermano era mi máximo, no que los otros no lo fueran, pero había un vínculo, una línea invisible entre nosotros. Gracias a él conocí el sabor del atún, la coca-cola, las palomitas, los beatles. Él hacía mi mundo más cierto. Jugaba conmigo, me contaba historias. Pero cumplió 18 años, tomó sus maletas y se fue a estudiar su carrera en otra ciudad.
Los años siguientes, algo lo traía de regreso. Los rincones de su hogar se acomodaban en esta ciudad. Pasaba un tiempo y luego algo lo llevaba de vuelta. El iba y venía. Era igual con sus novias, iban y venían. Un largo desfile de morenas, pelirrojas, altas, chaparritas, delgadas y gorditas. Por qué se iba, por qué regresaba, no lo sabíamos con certeza.
Una vez yo me fui con él. Vivimos juntos allá, en la otra ciudad. Fue divertido al principio. Después, la ciudad absorbió nuestros buenos deseos y mis ansias de ser alguien que no era. Volví a casa. A veces, de cuando en cuando, también me atacaba la idea de que debía irme a encontrar en otro lado. Hasta que finalmente decidí que aquí estaba yo, que no iba a encontrar en otro lado lo que soy aquí. Lo que soy aquí podía serlo igual en otro lado, para qué irse. Decidí que si un día me iba, no sería para buscarme, sino para ser yo, mi misma yo, adaptada en otro lado.
Mi hermano ya no ha vuelto. Ya no busca, ya no se busca. El es allá. Yo soy acá.

¿QUE DESEAS? (el conflicto más común)

Día común. Una de la tarde. Hora de comer. Levantas tu vista y ya no hay nadie, sólo la compu que recibe a diario tu cariño y tu astigmatismo. Comienzas a sentir una sensación extraña. ¿Es nostalgia? ¿Es hambre? Si es hambre, debes decidir qué comer.
Llegas a un Drive Thru. Una voz chillona te pregunta qué deseas. Sientes que algo te revolotea. Es nostalgia. Es hambre. Es esa sensación de desear algo y no saber qué. Tienes ganas de apoyar la cabeza en esa caja gris de la cual sale una voz agobiada como tu alma. Te repite: ¿Qué desea, qué desea ordenar, ¿QUE-DESEA-ORDENAR?? Quieres pensar bien tu respuesta. Esto no es cualquier cosa. Respiras profundo y le contestas: deseo sentirme bien, pero doble por favor. Deseo una orden de no tener calor, porque ah jijos, qué calor, te sientes toda pegajosa. Pides también unas cuantas sonrisas de felicidad extra, una nieve con sabor a tranquilidad, en vaso y con chispas de paz interior… una hamburguesa con queso y una coca.
Escuchas: Favor de pasar a primera ventanilla. Qué alivio, te sientes renovada gustosa de pasar a esa ventanilla donde te van a entregar todo lo que has ordenado. Si, así de fácil. Tomas la bolsa, checas que esté todo lo que ordenaste. Perfecto. Qué buenos cuates, estos si cumplen. Las franquicias son geniales. Llegas a casa. Te sientas a comer. Empiezas a sacarlo todo. Lo disfrutas. Una mordida, mmhh! Un sorbito, mmhh! Estás libre de todo. Disfrutas tu comida, fresquecita, sintiéndote de lo mejor. Ojalá esta sensación durara para siempre de los siempres.
Más al rato, con la digestión, viene también la certeza de que la realidad es otra. Eres una de las tantas almas profesionistas que vive en una casa que debe, que paga la luz, el agua, el gas. Que tiene que trabajar a diario en un escritorio gris, con las fotos de sus seres queridos en el cajón. La bolsa con comida y buenos deseos está vacía de pronto.
Sabes muy bien que lo que ordenaste sólo fue comida, no estás loca, no te dieron nieve de paz interior a $9.90, pero Dios, a poco no te encantó sentir que sí.
Las mujeres somos unas soñadoras. Soñadoras constantes, necias, irremediables. Vivimos con un pie en el aire. No sé hasta qué edad, pero pasamos gran parte de nuestra vida imaginando cómo vamos a decorar una casa que todavía no tenemos, cómo vamos a vestirnos en la boda con un novio que aún no conocemos. Así somos. ¿Irremediablemente?
¿Qué deseas?, nos preguntan desde que somos niñas, nuestras respuestas van desde ser cajera de un supermercado hasta ser miss méxico. A veces sabemos qué deseamos, a veces, creemos saberlo. Responder debería ser tan sencillo como decir una hamburguesa con queso y sin pepinillos.