13.7.07

ÉL TIENE LA CULPA DE QUE YO AGARRARA EL VINO

Eso es lo que canta con una pequeña guitarra una señora. Está sentada en la banqueta, cerca del Palacio de Cortés. Esto también es Cuernavaca. Fuera del verde verde verde de la ciudad, del clima, de la lluvia en las noches. Más allá de la gente que te sonríe, de las calles empedradas, de los puentes y calles que cruzó la revolución mexicana. Esto es Cuernavaca. Una señora que en una tonada desconocida, repite una y otra vez "él tiene la culpa de que yo agarrara el vino". Una señora que llora y canta. Una señora que no sabe dónde está. Que no tiene a nadie. Que es un dejo de alguien más. Pongo unas monedas en su canastita, ¿cómo no hacerlo? y luego me digo ¿para qué hacerlo? Sigo mi camino, ¿cómo no seguirlo? vivo la tranquilidad y la felicidad (whatever that means) que este día me tocó vivir, ¿cómo no vivirla? Mañana quién sabe. Hoy estoy aquí en la ciudad donde un día voy a vivir. En la ciudad donde he leído más de tres libros en menos de cinco días, donde he tomado notas para lo que un día serán historias o recuerdos.

No sé.
Esta ciudad tiene la culpa.

1 comentario:

ESTEBAN DOMINGUEZ (ATP EN COORDINACIÓN ACADÉMICA DE SECUNDARIA) dijo...

Hola, Silvia, es padrísimo el sur en esta época del año. Me imagino que la estás pasando de maravilla. Felicidades.